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Y la Gloria de Dios resplandeció.

Leer Lucas 2:8-14

Anualmente, en diciembre, celebramos en todos los hogares las añoradas fiestas  navideñas. La navidad se ha convertido en encuentros de las familias y los  amigos. Entre los temas de conversación que giran alrededor de la mesa está el nacimiento de Jesús. La concepción artística de la navidad  presenta a la familia de Jesús como imágenes grabadas en un cuadro con marco dorado, con una María en calma que recibe las nuevas de la anunciación por parte de un ángel como una forma de bendición.

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Nuestra Posición en Cristo

Leer Santiago 1:9-11

El tema de las prueba que se menciona al inicio del verso 2, capítulo uno, “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (1:2). Santiago, les escribe a los creyentes  que están   siendo perseguidos por causa de fe en Jesucristo.  Él les  invita a tener  gozo en medio del sufrimiento, y a la vez pedir sabiduría, paciencia y fe. (1:5-6). 

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Una segunda oportunidad

Leer Jonás 3:1-5

Aquí vemos el segundo llamado que Dios le hace al profeta Jonás, una vez que el gran pez lo dejó en tierra firme. “Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás”, (Jonás 3:1) RV60. ¿Podríamos no regocijarnos en estas palabras? ¡Cuán maravilloso es saber que nuestro Dios es el Dios de las segundas oportunidades! El primer llamado a Jonás, lo hace Dios en el comienzo del libro, pero él no hizo caso y decidió seguir su propia voluntad y tuvo consecuencias que casi le cuesta la vida. (Jonás 1-2)

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La Oración del Señor

Juan 17:1-5

No es la primera vez que encontramos a Jesús orando. Pues, en otra ocasión Jesús enseña a sus discípulos como hacerlo. En Mateo 6:9-13 y Lucas 11:2-4, se ha conocido como la oración del Señor o como “El Padre Nuestro”, esa oración en realidad es un ejemplo ensañado por Jesús a los discípulos como una guía a seguir en sus propias oraciones. La oración que se encuentra en Juan 17 es la verdadera oración del Señor, porque muestra la comunión cara a cara que el Hijo tenía con el Padre. El Señor hace la oración imperativa y necesaria para estar en intima comunión con el Padre. Él hace de la oración un estilo de vida, y en muchas ocasiones Jesús se apartaba a orar en privado (Mt. 14:23; Mr. 1:25; Lc. 6:12).

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