Dios de consolación

Leer 2 Corintios 1:3-7

Todos pasamos por adversidades bastantes terribles. Todos nos hemos encontrado de una u otra forma en situaciones tan angustiantes, que perdemos la esperanza de hallar consuelo. Hemos sentido muy de cerca  el sufrimiento  de  familias, amigos y hermanos de  la iglesia. Con tristeza hemos visto la partida de mucha gente en esta terrible pandemia. 

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Vivir en Prudencia

Santiago 4:11-17

                Nuevamente, Santiago vuelva a tomar el tema del uso incorrecto de la lengua, que ha reclamado una y otra vez en la Epístola. A ningún otro tema le ha dedicado tanto tiempo y espacio. Por lo tanto, debemos asumir que a quienes les escribió tenían tendencia particular a este pecado y por tanto, la necesidad de instrucciones especiales y amonestación a los mismos. Sin embargo, suma el pecado del juzgar al hermano, poniéndose como juez haciendo por murmuraciones en su contra. Además, seguir viviendo una vida vanidosa y no obrar en buenas obras conociendo la voluntad de Dios es contado como pecado.

                Todo el discurso de la Epístola de Santiago, no lo podemos ver solo en enseñanzas doctrinales y conocimientos en la vida cristiana. El vivir de cada creyente debe ir a la madurez de espíritu, mente y alma. Debe ir de la teología a la práctica, de la fe a la  acción entre hermanos. Por eso, Santiago nos invita a vivir una vida de prudencia: prudencia cuando hablamos, prudencia cuando planificamos el futuro y prudencia cuando obramos en la vida.

  La prudencia cuando hablamos (4:11-12)

                Cuando hablamos de prudencia es prever, capacidad de pensar, ante ciertos acontecimientos o actividades, efectos consecuencias, ver con anticipación. Es por eso, que las murmuraciones  en la congregación hacen daño y son  irreversibles  atentando  contra  la salud de la iglesia. “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros”. (Verso 11ª). Porque no hay prudencia al hablar. El difamar o calumniar es pecado, esto demuestra la falta de amor, el orgullo y la soberbia que hay dentro de nosotros cuando el pecado domina nuestra vida.

Llegamos al caso que la falta de amor los unos con los otros nos mueve a expresar juicios adversos concerniente a otros. A tal punto de especialmente excusar a aquellos que apreciamos y amamos; perdonar sus debilidades; y criticar, condenar a los que no apreciamos. “El que murmura al hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley, pero si juzga a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez”. (Verso 11b)

                “Las palabras del chismoso son como bocados suaves,  Y penetran hasta las entraña”. Prov. 18:8 RV60.

                “No andarás chismeando entre tu pueblo… (Lev.19:18)”

                El que murmura del hermano… murmura de la ley. El que así obra no sólo viola el mandato que prohíbe hablar mal contra un hermano, tal persona también habla contra la ley, y juzga a la ley. Esto hace uno, al ignorar ese precepto de la ley que nos anima a amarnos unos a los otros. (Amarás a tu prójimo como a ti mismo) Lev. 19:18.

La prudencia cuando planificamos el futuro  (4:13-14)

                Santiago no condena la planificación sabia y prudente sino la planificación que hacemos cuando dejamos fuera a Dios. En la confianza presumida al futuro en donde no hay un reconocimiento de la providencia y la bendición de Dios. La arrogancia e imprudencia cuando nos creemos autosuficiente para administrar los bienes  que poseemos.  Seguimos corriendo detrás de la sabiduría del mundo terrenal.

                ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. (4:13)RV60

                El hombre piensa que la vida  es algo simple, como  muchos  creen vivirla hoy en día. La vida va más allá del planificar hoy y mañana. Es saber que vivimos en un mundo donde reina el pecado: egoísmo, codicia, egocentrismo. A pesar de eso, algunas personas imaginan neciamente el control de su vida. Lamentablemente, tales personas pasan por alto no solo la existencia de Dios, sino también sus beneficios.

                “No te jactes del día de mañana, porque no sabes lo que el día traerá” Prov. 27:1

En los tiempos que estamos viviendo, en este siglo, recordemos lo que David escribió:

                “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a    Jehová tu camino, y confia en él; y él hará”. (Sal 37:3-5)

La prudencia cuando obramos (4:15-17)

                En contraste del verso 15,  Santiago hace referencia, cuál debería ser la intención del hombre en su boca: En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”Hay que entender que es la soberana voluntad de Dios que actúa en toda persona sea o no sea cristiana.

                 “El hombre propone y Dios dispone”, y que todo lo que propongamos depende de su voluntad. Por lo tanto, nuestros planes deberían siempre ser hechos con la provisión de que “Si el Señor quiere”. Esto no quiere decir que tales palabras deberán siempre estar en nuestros labios y que deberemos decirlas cada vez que formulemos o expresemos nuestros planes. No es una fórmula, sino una actitud de corazón que Santiago manda; y que debe de caracterizarnos si hemos de tener una actitud correcta hacia Dios. Pablo lo expreso así:

                “Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos” (1 Co. 4:19) RV60.

Si reconocemos el carácter transitorio y pasajero de la vida, obramos prudentemente, y conocemos  que toda jactancia es mala. Santiago dice: “Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” Esta expresión implica que los pecados por omisión conducen de manera inevitable a los pecados de comisión.

Conclusión

Vivir en prudencia es tener sabiduría pura y de lo alto. Demostrando la transformación en cada área de nuestra vida. Sabiendo que debemos tener prudencia en cuando hablamos, cuando planificamos el futuro y cuando obramos entre hermanos. Reconociendo que la voluntad de Dios no es, sino otra prueba de una fe viva y verdadera en el Señor Jesucristo.

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Amistad del Mundo, enemistad contra Dios.

Leer Santiago 4:1-10

En el capítulo anterior, Santiago hace la ilustración  de las clases de sabidurías: Una es no espiritual, que procede del mundo, de la carne y del diablo (3:15), se caracteriza por su egocentrismo (3:14,16). La sabiduría espiritual, sin embargo, que viene de Dios, es por encima de todo pura, verso 17 y además llena de agraciados rasgos como la humildad, el carácter pacificador, la compasión, la sinceridad y otros semejantes, todos los cuales llevan a buenas obras que caracterizan al nacido de nuevo.

Sin embargo, un rasgo que identifica a los verdaderos redimidos es mostrar con sus acciones cuánta sabiduría e inteligencia poseen, apartarse de las prácticas que no agradan a Dios. La clave de una verdadera fe salvadora es la actitud hacia el mundo. Santiago, presentó este asunto en el primer capítulo, diciendo:


“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”

Santiago 1:27 RV60

A continuación, Santiago, después de su discusión sobre “el fruto de la justicia que siembra la paz para aquellos que hacen la paz”, en los últimos versículos del tercer capítulo, se enfoca en que la verdad del pasaje es: La amistad del mundo, es enemistad contra Dios (4:1-10). La genuina vida espiritual y vida cristiana fiel involucra separación del mundo y todas sus innumerables contaminaciones (3:17-18). Por tanto, la amistad continua y habitual con el mundo, tiene como fundamento la sabiduría terrenal, no espiritual y es prueba de incredulidad. De la misma forma, tal amistad con el mundo y el creyente implica: 1) conflictos y guerras con otros (4:1-3): Conflictos con Dios (4:4-6) y humillación y exaltación a Dios (4:7-10). 

Conflictos y guerras con otros (4:1-3)

El mundo vive en constantes conflictos y guerras. Hemos tenido dos grandes guerras mundiales que han dejado en el pasado imborrables marcas en la historia de la humanidad. Los seres humanos quieren dominar al otro y humillarlo. Santiago  recuerda que tales males provienen del egocentrismo de cada persona y de una sabiduría no espiritual y diabólica, lo cual facilita la violencia y los enfrentamientos entre ellos. Luego, pregunta: ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? Aunque las guerras y los pleitos son expresiones metafóricas para referirse a las relaciones personales violentas,  y que al extremo llevan al asesinato. El conflicto fue un problema frecuente en la iglesia primitiva y también lo es ahora en muchas iglesias. (1 Co.3:1-3; 2 Co 12:20)

¿Cuál es el motivo de los pleitos y contiendas?, Santiago responde: 

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis y ardéis de envidia y nada podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, pero no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Santiago 4:2 RV95

Sin duda alguna, las características de las guerras y peleas son los deseos incontrolados (pasiones), deseos incumplidos (codicia y envidia) y deseos egoístas (no tienen lo que desean y piden y no reciben). Estos deleites son los que provocan conflictos internos y no son aprobados por Dios. Además de que las peticiones u oraciones  no son respondidas.

Conflictos con Dios (4:4-6)

Después que Santiago afirma que el origen de las luchas internas está en los deseos o pasiones,  que combaten en los miembros del cuerpo o la carne. Pasa a señalar el conflicto con Dios. Hay tres características: enemistad con Dios, ignorar la Palabra y la soberbia.

En primer lugar, la expresión ¡Oh almas adúlteras! Significa que el adulterio es la violación del pacto matrimonial al ser infiel al cónyuge. Esto quiere decir, que hablar de la infidelidad, no está hablando de infidelidad sexual, sino de infidelidad espiritual, tal como la encontramos en el Antiguo Testamento (Jer. 3:8; cp. 2 Cr. 21:11, 13; Sal. 73:27). De tal manera, que todo aquel que se hace amigo del mundo es enemistad contra Dios y cae en infidelidad.

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.  Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

1 Juan 2:15-17

En segundo lugar, el ignorar la Palabra o las Escrituras, “¿No saben que ustedes son prueba viva de la veracidad de la Biblia, que enseña con toda claridad que el hombre natural tiene un espíritu de envidia?” o “el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Co. 2:14). Los incrédulos que están en permanente conflicto espiritual con Dios, reflejan la enemistad con Él al no confiar en su Palabra.

Y, en último lugar, Dios en Su benevolencia y Su soberana voluntad, “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” En otras palabras, si una persona está llena de los deseos, ambiciones, orgullo y amor del mundo, no puede pretender esta mayor gracia.

Humillación y Exaltación a Dios. (4:7-10)

La manera en que todos los creyentes deberíamos enfrentar los conflictos en el mundo y dentro de la congregación es en nuestra humillación y en exaltación a Dios. Es significante que encontramos 10 imperativos dentro del pasaje que amerita  un sentido de urgencia. 

Santiago sencillamente enumera los elementos de lo que Dios pide de los hombres en respuesta a su soberano llamado de gracia. La provisión divina del Señor exige una respuesta del hombre. Santiago exige de los creyentes, en respuesta al llamamiento divino, sumisión, resistencia, comunión, limpieza, purificación, aflicción, lamento, lágrimas, seriedad y humildad.

Dios siempre ha exaltado a los que son espiritualmente humildes. El Señor dio testimonio a Salomón:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”

2 Cr. 7:14

Conclusión 

La amistad con el mundo es opuesta a la amistad con Dios, no podemos servir a dos señores, pues menospreciaremos a uno y amaremos a otro. Nuestra conciencia debe apelar a un sentido de reflexión y discernimiento espiritual y vencer los conflictos y las peleas entre nosotros. Esto solo lo lograremos en la humillación y exaltación a Dios.


Por Ps. Jesus Idrogo

La Gran Comisión o Misión

Cada vez que nos preguntan,  ¿Cuál es la misión de la iglesia? La respuesta está resumida en los pasajes de la Gran Comisión en el evangelio de Mateo:

“Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y  Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”

Mat. 28:16-20 RV60

Creemos que la iglesia es enviada al mundo para dar testimonio de Jesús proclamando el evangelio y haciendo discípulos de todas las naciones. Esta es nuestra tarea; este es nuestro llamado singular y central. Pensar más allá de este mandamiento,  estaríamos desvirtuando lo expresado por nuestro Señor Jesús a sus discípulos. 

Entonces, surge otra pregunta: ¿Cómo deberíamos proclamar el evangelio y haced discípulos?

Lo primero que debemos entender es de donde viene la misión de la iglesia:

La Misión  nace del corazón de Dios

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para todos nosotros (2 Ti. 3:16). En el Antiguo Testamento  el libro de Génesis 12:1-3, encontramos el llamado de Dios  a Abram:

 “Pero Jehová había dicho a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y será bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

Génesis 12:1-3

Todo el mundo está de acuerdo que en este texto es crucial  en la historia de la redención para el gran plan de Dios. Génesis 12 entra en  la escena de la promesa de la bendición universal. Esta  promesa que ha de ser de bendición para todas las naciones del mundo. Pero, también otros lo ven como una  revelación hermosa de la misión de Dios, como las órdenes para el caminar de Abraham. Pero mientras que todos reconocen que Génesis es un pasaje clave en el plan de salvación, otros lo ven “como una parte importante en la lectura misiológica de la biblia.” Lo que quiere es que Génesis 12  revela el corazón de la misión de Dios y de la nuestra.

La Misión es mandamiento del Señor Jesús

Volviendo nuevamente, quienes deberían  proclamar el evangelio al mundo, la respuesta está en la despedida del Señor Jesús a sus discípulos ante su regreso al Padre, diciéndoles: “toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra”, de manera que  los discípulos son enviados con autoridad a predicar el evangelio en  toda parte del mundo. Así mismo la iglesia del Señor, y cada cristiano tenemos autoridad para llevar el evangelio de salvación a todo ser humano en cada rincón del mundo. Es llevar un mensaje de esperanza a un mundo que va camino a la destrucción. El Señor al final de su discurso en el sermón del monte nos recuerda, “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre monte no se puede ocultar…Así brille vuestra luz delante de los hombres” (Mat. 5:13-14). Tu familia, el vecino, el amigo y la gente de la calle necesitan de la sal y luz del evangelio.

La Misión es haced Discípulos

Una de las tareas más importantes de todo creyente nacido de nuevo o regenerado,  es dar a conocer el nombre de Nuestro salvador en cada rincón del mundo,  pues a medida que va caminando  deja  impresa la huella en cada lugar. “Id, pues, haced discípulos” es el mandamiento del Señor a  la iglesia. Es por eso que el Señor, primeramente,   comisiona a los discípulos a hacer discípulos y que sean  bautizados, y sean enseñados guardando todos los mandamientos (Mat. 28:19-20). 

Las palabras del Señor no dan espacio para poder salirnos del mandamiento. Debemos ir y hacer los discípulos. No se trata de que quieras o que tengas ganas o que pienses que eso “ya es mucho”. El compromiso no es con el hermano o el pastor o con la iglesia. Si realmente amas al Señor y lo tienes como tu Señor y salvador, el ir y hacer discípulos es algo que deberíamos  estar haciendo todos los días. Él promete estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Conclusión

Si entendemos la gran comisión es un mandamiento nacido del corazón de Dios desde el principio de la creación, si entendemos la misión que nos es dejada por nuestro Señor Jesús a la iglesia en todo tiempo y todo lugar del mundo, y si entendemos nuestro rol de discípulo. Estaremos cumpliendo la gran comisión. 


Por Ps. Jesús Idrogo

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¡Ten cuidado de la lengua!

Leer Santiago 3:1-12.

En los capítulos  anteriores, Santiago habló sobre la  importancia de las relaciones entre los creyentes, considerando temas como: “Dios prueba la fe por medio de las dificultades de la vida”, “Dios no prueba la fe por medio del mal”; después vimos que “Dios prueba la fe por medio de La Palabra y no por medio de las palabras humanas”; otro tema considerado fue que “Dios prueba la fe por medio de nuestra actitud y acciones con respecto a las personas”. Llamando nuestra atención, a no hacer acepción de personas (Sgto.2:1).Y, por último, en el capítulo 2, “Dios prueba la fe por medio de las buenas obras”. Concluyendo,  que el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

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Dos ejemplos fe y obras

Leer Santiago 2: 19-26

En el contexto de la epístola de Santiago,  sus palabras dulces y sazonadas de amor, a las doce tribus que estaban  esparcidas,  como “Hermanos míos”, “mis amados hermanos”  nos dice en un sentido pastoral,  de  ánimo a la iglesia que estaba siendo perseguida,  y  en un sufrimiento constante  (vv. 1:2);   les invita a depender más de Dios.

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El pecado de “favoritismo”

Leer Santiago 2:1-13

En el capítulo anterior, Santiago exhorta a los fieles creyentes, y les ordena: “sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores que se  engañan a sí mismo”, Él dice que no basta con conocer la Escritura o la enseñanza piadosa. El simple conocimiento es algo inútil, de hecho, es aún peor que algo inútil, porque quien piensa que conocer la Biblia convierte a alguien en piadoso se engaña a sí mismo. Al contrario, lo que le hace piadoso es el ser hacedores de la palabra. Entonces, la enseñanza de Santiago es mirar atentamente a la ley perfecta de  Dios,  ley de la libertad, y permanecer en ella, es lo que debe ser obedecido. Esto es interpretado en el AT, junto con las demás enseñanzas. La  bendición, no es oír de las palabras sino obedecerla y será bienaventurado (Mateo 7:24-27).

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Y la Gloria de Dios resplandeció.

Leer Lucas 2:8-14

Anualmente, en diciembre, celebramos en todos los hogares las añoradas fiestas  navideñas. La navidad se ha convertido en encuentros de las familias y los  amigos. Entre los temas de conversación que giran alrededor de la mesa está el nacimiento de Jesús. La concepción artística de la navidad  presenta a la familia de Jesús como imágenes grabadas en un cuadro con marco dorado, con una María en calma que recibe las nuevas de la anunciación por parte de un ángel como una forma de bendición.

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Nuestra Posición en Cristo

Leer Santiago 1:9-11

El tema de las prueba que se menciona al inicio del verso 2, capítulo uno, “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (1:2). Santiago, les escribe a los creyentes  que están   siendo perseguidos por causa de fe en Jesucristo.  Él les  invita a tener  gozo en medio del sufrimiento, y a la vez pedir sabiduría, paciencia y fe. (1:5-6). 

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