La reforma protestante

El 31 de octubre de 1517 Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, que condenaban el actuar de la Iglesia Católica Romana. Un hito que significó la división de la Iglesia y el nacimiento de diversos credos cristianos.  Este año se cumple 504 años de la reforma protestante, un acontecimiento que es celebrado y recordado por los cristianos evangélicos de todo el mundo.

Sigue leyendo

Dios Vengador, Dios Restaurador

Leer Joel 3:9-21

Al finalizar el libro del profeta Joel, nos encontramos que la profecía tiene un final feliz. Dios en su soberana voluntad  y perfecta justicia redime a su pueblo de la mano  de sus enemigos. En Joel 9 al 21 el SEÑOR no está jugando y está listo para ejecutar Su venganza y castigo contra los enemigos. La justa retribución es la base del castigo divino sobre las naciones, una guerra DIOS librará a favor de Israel. Muchos comentaristas y eruditos de la biblia tienen  diferentes perspectivas sobre los acontecimientos del capítulo tres, porque guardan mucha semejanza con la batalla de Armagedón que se librará al final de la historia. (Ap. 16:16).

Sigue leyendo

El Derramamiento del Espíritu Santo

Leer Joel 2:28-32.

“Cuando Dios creó a los seres humanos no creó simplemente estatuas inertes, como un artista que solo hace que arcilla o la piedra cambia de forma. Cuando Dios terminó de formar la figura hecha del polvo de la tierra, se inclinó para soplar en su nariz para que el ser humano fuera un ruah viviente (Génesis 2:7; 1 Corintios 15:45). Dios respiró su propia vida hacia dentro del ser humano. Este es uno de los grandes misterios, la vida misma.”

Sigue leyendo
post

Moldeando el corazón de tu hijo

Desde que inició la pandemia por coronavirus (COVID-19) ha provocado una crisis sin precedentes en todos los ámbitos. En muchos hogares cristianos y no cristianos el estilo de vida ha sufrido cambios positivos o negativos. El trabajo, la relación social y la educación de los hijos han sido tocados de sobremanera, poniendo a muchos padres en apuros. Los niños dentro del hogar se convierten en un verdadero desafío.

El hogar ahora es la escuela y los padres  maestros de sus hijos. Algo que al  comienzo  del siglo XXI no sucedería, pero está aquí. Entonces, surgen varias interrogantes: ¿Cómo lograr lo que queremos con nuestros hijos?  ¿Qué cosas debemos cambiar?

Los hijos son una bendición de Dios y Él nos ha confiado al cuidado de cada uno de ellos. Nuestro papel como padres es muy importante, pues somos protectores y administradores de sus vidas en todo tiempo:

“Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él” (Prov. 22:6).  

“Los hijos son una herencia del SEÑOR, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero  están los hijos en la juventud. Dichoso son los que llenan su aljaba con esta clase de flechas. No serán avergonzados por sus enemigos cuando litiguen con ellos en los tribunales” (Salmo 127:3-5 NVI)

Un corazón engañoso.

El profeta Jeremías le dice al pueblo de Judá, “No hay nada tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? (Jer. 17:9)”.  Entonces, lo primero en cambiar es el corazón de los hijos. La Palabra enseña que el corazón es el centro de la vida, pues de allí salen los malos  pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas contaminan al hombre…” (Mateo 15:19-20ª) Por tanto, la vida de una persona es el reflejo del corazón. Proverbio lo expresa así:

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida.” (Prov. 4:23

El  corazón es un pozo, un manantial de todos los propósitos de la vida. Podemos ver que la conducta de una persona refleja lo que rebosa su corazón. 

Por tanto debemos  actuar como padres cuidadores de sus  corazones, colocando a Dios en primer lugar sobre todas las cosas de este mundo. Los niños deben conocer el temor al SEÑOR a través de sus padres por medio de la Escritura (Prov. 1:7). Los padres son los ayos o instructores para sus hijos como lo dice en el libro de Deuteronomio:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.” (Det 6:6-9)

El resultado en cuidar el corazón de los hijos es la obediencia y dar honra  a Dios. Un ejemplo lo encontramos en Daniel:

“Se propuso Daniel en su corazón no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía, y pidió al jefe de los oficiales que le permitiera no contaminarse” Daniel 1:8

Una conducta desviada.

En segundo lugar, a los padres les preocupa la conducta de sus hijos. Aunque parezca increíble el niño desde muy pequeño  es rebelde. Y,  por qué digo esto. ¿Quién enseña al niño a decir no, a ser egoísta y desobediente? Recordemos que nuestra naturaleza es rebelde de nacimiento. El ADN viene contaminado por el pecado de nuestros padres. David lo expresa así:

He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. Sal 51:3 LBLA

Entonces, ¿cuál es  la respuesta a la conducta desviada?, sin duda alguna viene a ser la disciplina y corrección en el Señor:

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestro hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del SEÑOR”  Ef. 6:4

Y, como si lo fuera a olvidar,  Pablo,  ese mismo mandamiento lo menciona en  la carta a los Colosenses: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten..” Col 3:21   

Es un hecho que estamos atravesando por circunstancias excepcionales llámese: “aislamiento social” o “cuarentena”, pero la corrección  debe seguir siendo aplicada para enderezar  la conducta desviada.

  • “Corrige a tu hijo mientras hay esperanza, pero no desee tu alma causarle la muerte” Prov.19:18
  • “corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma” Prov. 29:17

Una respuesta en tiempo difícil

Hay muchas maneras de dar una respuesta en tiempo difíciles. En el diario trabajo que tienen los padres con sus hijos van a buscar método más eficaz dentro del hogar y fuera de allí. Pero la más efectiva y  bíblica que encontramos es la disciplina y la comunicación. Ambas son necesarias para una respuesta en tiempo difíciles. La disciplina es utilizada para la corrección del niño. En el libro de proverbios encontramos estos dos métodos: 

“No escatimes en la disciplina del niño; aunque lo castigues con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol.” (Prov. 23:13-14; 13:24)

“Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies (Prov. 23:22)

Ambos elementos deben estar juntos. La comunicación no es un monólogo sino un diálogo. Y no solamente la habilidad de hablar, sino también la habilidad de escuchar. (Prov. 18:2)

Conclusión 

La responsabilidad de moldear el corazón de sus hijos es de los padres en primera instancia. Ellos deben instruir y disciplinar en amor; reflejando la gloria de Dios a hijos pecadores como nosotros. Pero nuestra enseñanza al ser pastores de alma de los hijos, al final de nuestras vidas, podremos decir: “No tengo yo mayor gozo que éste, es oír que mis hijos andan en la verdad” (3Juan 1:4). ¿Has escuchado este dicho? “En cien años no importará lo mucho que hayas tenido en tu cuenta de banco o qué tipo de auto habrás conducido, sino que el mundo será un lugar diferente porque habrás jugado un papel importante en la vida de tu hijo”.  


Pr. Jesús Idrogo.

El día del Señor

Leer Joel 2:1-11

El capítulo 1, la voz del profeta Joel anuncia la invasión de un ejército de langostas (verso 4), la destrucción que ellas  van  ocasionalmente al pueblo  era momento de volverse a Dios. Pero este llamado solitario del profeta clamando a Dios, no sería escuchado por los líderes y el pueblo. Una  voz solitaria se alza en el medio  del pueblo,  siempre ha sido una señal de esperanza  en la historia de la salvación. 

Sigue leyendo
post

El Profeta Joel, El Juicio y la Gracia de Dios

En la historia de la creación del hombre, Dios ha comunicado Su palabra en todo lugar, tiempo y espacio (He 1:1). También vemos que Dios se comunica con su pueblo a través de hombres llamados profetas que son utilizados como instrumentos para recordar su pacto, pero también recordando el castigo por el rompimiento de la ley.

Sigue leyendo
post

La Paciencia en medio de la aflicción

Leer Santiago 5:7-11

Cada día, 12 iglesias o edificios cristianos son atacados. También 12 cristianos son arrestados o encarcelados injustamente, mientras que otros son secuestrados.

Este es parte de la Lista Mundial de la Persecución 2021 (LMP), el último reporte anual publicado por Puertas Abiertas acerca de los 50 países donde los cristianos sufren más persecución por seguir a Jesús.

Sigue leyendo

Dios de consolación

Leer 2 Corintios 1:3-7

Todos pasamos por adversidades bastantes terribles. Todos nos hemos encontrado de una u otra forma en situaciones tan angustiantes, que perdemos la esperanza de hallar consuelo. Hemos sentido muy de cerca  el sufrimiento  de  familias, amigos y hermanos de  la iglesia. Con tristeza hemos visto la partida de mucha gente en esta terrible pandemia. 

Sigue leyendo
post

Vivir en Prudencia

Santiago 4:11-17

                Nuevamente, Santiago vuelva a tomar el tema del uso incorrecto de la lengua, que ha reclamado una y otra vez en la Epístola. A ningún otro tema le ha dedicado tanto tiempo y espacio. Por lo tanto, debemos asumir que a quienes les escribió tenían tendencia particular a este pecado y por tanto, la necesidad de instrucciones especiales y amonestación a los mismos. Sin embargo, suma el pecado del juzgar al hermano, poniéndose como juez haciendo por murmuraciones en su contra. Además, seguir viviendo una vida vanidosa y no obrar en buenas obras conociendo la voluntad de Dios es contado como pecado.

                Todo el discurso de la Epístola de Santiago, no lo podemos ver solo en enseñanzas doctrinales y conocimientos en la vida cristiana. El vivir de cada creyente debe ir a la madurez de espíritu, mente y alma. Debe ir de la teología a la práctica, de la fe a la  acción entre hermanos. Por eso, Santiago nos invita a vivir una vida de prudencia: prudencia cuando hablamos, prudencia cuando planificamos el futuro y prudencia cuando obramos en la vida.

  La prudencia cuando hablamos (4:11-12)

                Cuando hablamos de prudencia es prever, capacidad de pensar, ante ciertos acontecimientos o actividades, efectos consecuencias, ver con anticipación. Es por eso, que las murmuraciones  en la congregación hacen daño y son  irreversibles  atentando  contra  la salud de la iglesia. “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros”. (Verso 11ª). Porque no hay prudencia al hablar. El difamar o calumniar es pecado, esto demuestra la falta de amor, el orgullo y la soberbia que hay dentro de nosotros cuando el pecado domina nuestra vida.

Llegamos al caso que la falta de amor los unos con los otros nos mueve a expresar juicios adversos concerniente a otros. A tal punto de especialmente excusar a aquellos que apreciamos y amamos; perdonar sus debilidades; y criticar, condenar a los que no apreciamos. “El que murmura al hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley, pero si juzga a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez”. (Verso 11b)

                “Las palabras del chismoso son como bocados suaves,  Y penetran hasta las entraña”. Prov. 18:8 RV60.

                “No andarás chismeando entre tu pueblo… (Lev.19:18)”

                El que murmura del hermano… murmura de la ley. El que así obra no sólo viola el mandato que prohíbe hablar mal contra un hermano, tal persona también habla contra la ley, y juzga a la ley. Esto hace uno, al ignorar ese precepto de la ley que nos anima a amarnos unos a los otros. (Amarás a tu prójimo como a ti mismo) Lev. 19:18.

La prudencia cuando planificamos el futuro  (4:13-14)

                Santiago no condena la planificación sabia y prudente sino la planificación que hacemos cuando dejamos fuera a Dios. En la confianza presumida al futuro en donde no hay un reconocimiento de la providencia y la bendición de Dios. La arrogancia e imprudencia cuando nos creemos autosuficiente para administrar los bienes  que poseemos.  Seguimos corriendo detrás de la sabiduría del mundo terrenal.

                ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. (4:13)RV60

                El hombre piensa que la vida  es algo simple, como  muchos  creen vivirla hoy en día. La vida va más allá del planificar hoy y mañana. Es saber que vivimos en un mundo donde reina el pecado: egoísmo, codicia, egocentrismo. A pesar de eso, algunas personas imaginan neciamente el control de su vida. Lamentablemente, tales personas pasan por alto no solo la existencia de Dios, sino también sus beneficios.

                “No te jactes del día de mañana, porque no sabes lo que el día traerá” Prov. 27:1

En los tiempos que estamos viviendo, en este siglo, recordemos lo que David escribió:

                “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a    Jehová tu camino, y confia en él; y él hará”. (Sal 37:3-5)

La prudencia cuando obramos (4:15-17)

                En contraste del verso 15,  Santiago hace referencia, cuál debería ser la intención del hombre en su boca: En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”Hay que entender que es la soberana voluntad de Dios que actúa en toda persona sea o no sea cristiana.

                 “El hombre propone y Dios dispone”, y que todo lo que propongamos depende de su voluntad. Por lo tanto, nuestros planes deberían siempre ser hechos con la provisión de que “Si el Señor quiere”. Esto no quiere decir que tales palabras deberán siempre estar en nuestros labios y que deberemos decirlas cada vez que formulemos o expresemos nuestros planes. No es una fórmula, sino una actitud de corazón que Santiago manda; y que debe de caracterizarnos si hemos de tener una actitud correcta hacia Dios. Pablo lo expreso así:

                “Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos” (1 Co. 4:19) RV60.

Si reconocemos el carácter transitorio y pasajero de la vida, obramos prudentemente, y conocemos  que toda jactancia es mala. Santiago dice: “Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” Esta expresión implica que los pecados por omisión conducen de manera inevitable a los pecados de comisión.

Conclusión

Vivir en prudencia es tener sabiduría pura y de lo alto. Demostrando la transformación en cada área de nuestra vida. Sabiendo que debemos tener prudencia en cuando hablamos, cuando planificamos el futuro y cuando obramos entre hermanos. Reconociendo que la voluntad de Dios no es, sino otra prueba de una fe viva y verdadera en el Señor Jesucristo.

post

Amistad del Mundo, enemistad contra Dios.

Leer Santiago 4:1-10

En el capítulo anterior, Santiago hace la ilustración  de las clases de sabidurías: Una es no espiritual, que procede del mundo, de la carne y del diablo (3:15), se caracteriza por su egocentrismo (3:14,16). La sabiduría espiritual, sin embargo, que viene de Dios, es por encima de todo pura, verso 17 y además llena de agraciados rasgos como la humildad, el carácter pacificador, la compasión, la sinceridad y otros semejantes, todos los cuales llevan a buenas obras que caracterizan al nacido de nuevo.

Sin embargo, un rasgo que identifica a los verdaderos redimidos es mostrar con sus acciones cuánta sabiduría e inteligencia poseen, apartarse de las prácticas que no agradan a Dios. La clave de una verdadera fe salvadora es la actitud hacia el mundo. Santiago, presentó este asunto en el primer capítulo, diciendo:


“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”

Santiago 1:27 RV60

A continuación, Santiago, después de su discusión sobre “el fruto de la justicia que siembra la paz para aquellos que hacen la paz”, en los últimos versículos del tercer capítulo, se enfoca en que la verdad del pasaje es: La amistad del mundo, es enemistad contra Dios (4:1-10). La genuina vida espiritual y vida cristiana fiel involucra separación del mundo y todas sus innumerables contaminaciones (3:17-18). Por tanto, la amistad continua y habitual con el mundo, tiene como fundamento la sabiduría terrenal, no espiritual y es prueba de incredulidad. De la misma forma, tal amistad con el mundo y el creyente implica: 1) conflictos y guerras con otros (4:1-3): Conflictos con Dios (4:4-6) y humillación y exaltación a Dios (4:7-10). 

Conflictos y guerras con otros (4:1-3)

El mundo vive en constantes conflictos y guerras. Hemos tenido dos grandes guerras mundiales que han dejado en el pasado imborrables marcas en la historia de la humanidad. Los seres humanos quieren dominar al otro y humillarlo. Santiago  recuerda que tales males provienen del egocentrismo de cada persona y de una sabiduría no espiritual y diabólica, lo cual facilita la violencia y los enfrentamientos entre ellos. Luego, pregunta: ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? Aunque las guerras y los pleitos son expresiones metafóricas para referirse a las relaciones personales violentas,  y que al extremo llevan al asesinato. El conflicto fue un problema frecuente en la iglesia primitiva y también lo es ahora en muchas iglesias. (1 Co.3:1-3; 2 Co 12:20)

¿Cuál es el motivo de los pleitos y contiendas?, Santiago responde: 

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis y ardéis de envidia y nada podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, pero no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Santiago 4:2 RV95

Sin duda alguna, las características de las guerras y peleas son los deseos incontrolados (pasiones), deseos incumplidos (codicia y envidia) y deseos egoístas (no tienen lo que desean y piden y no reciben). Estos deleites son los que provocan conflictos internos y no son aprobados por Dios. Además de que las peticiones u oraciones  no son respondidas.

Conflictos con Dios (4:4-6)

Después que Santiago afirma que el origen de las luchas internas está en los deseos o pasiones,  que combaten en los miembros del cuerpo o la carne. Pasa a señalar el conflicto con Dios. Hay tres características: enemistad con Dios, ignorar la Palabra y la soberbia.

En primer lugar, la expresión ¡Oh almas adúlteras! Significa que el adulterio es la violación del pacto matrimonial al ser infiel al cónyuge. Esto quiere decir, que hablar de la infidelidad, no está hablando de infidelidad sexual, sino de infidelidad espiritual, tal como la encontramos en el Antiguo Testamento (Jer. 3:8; cp. 2 Cr. 21:11, 13; Sal. 73:27). De tal manera, que todo aquel que se hace amigo del mundo es enemistad contra Dios y cae en infidelidad.

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.  Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

1 Juan 2:15-17

En segundo lugar, el ignorar la Palabra o las Escrituras, “¿No saben que ustedes son prueba viva de la veracidad de la Biblia, que enseña con toda claridad que el hombre natural tiene un espíritu de envidia?” o “el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Co. 2:14). Los incrédulos que están en permanente conflicto espiritual con Dios, reflejan la enemistad con Él al no confiar en su Palabra.

Y, en último lugar, Dios en Su benevolencia y Su soberana voluntad, “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” En otras palabras, si una persona está llena de los deseos, ambiciones, orgullo y amor del mundo, no puede pretender esta mayor gracia.

Humillación y Exaltación a Dios. (4:7-10)

La manera en que todos los creyentes deberíamos enfrentar los conflictos en el mundo y dentro de la congregación es en nuestra humillación y en exaltación a Dios. Es significante que encontramos 10 imperativos dentro del pasaje que amerita  un sentido de urgencia. 

Santiago sencillamente enumera los elementos de lo que Dios pide de los hombres en respuesta a su soberano llamado de gracia. La provisión divina del Señor exige una respuesta del hombre. Santiago exige de los creyentes, en respuesta al llamamiento divino, sumisión, resistencia, comunión, limpieza, purificación, aflicción, lamento, lágrimas, seriedad y humildad.

Dios siempre ha exaltado a los que son espiritualmente humildes. El Señor dio testimonio a Salomón:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”

2 Cr. 7:14

Conclusión 

La amistad con el mundo es opuesta a la amistad con Dios, no podemos servir a dos señores, pues menospreciaremos a uno y amaremos a otro. Nuestra conciencia debe apelar a un sentido de reflexión y discernimiento espiritual y vencer los conflictos y las peleas entre nosotros. Esto solo lo lograremos en la humillación y exaltación a Dios.


Por Ps. Jesus Idrogo