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¿Qué sentido tiene la vida sin Dios?

Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

Eclesiastés 1:2-3

Meditando estos días sobre la vida, sus complicaciones y lo que implica estar de este lado de la eternidad, he llegado a la conclusión que la vida es como la describe Salomón en el libro de Eclesiastés, ciertamente es:

Vanidad de vanidades, todo es vanidad…

Eclesiastes 1:2

En otras versiones de la Escritura, estas palabras se traducen como: “Lo más absurdo de lo absurdo” o “frustración de frustraciones, todo es frustración”; lo que define nuestro pasar por esta tierra como: polvo, vapor, niebla, algo que se desvanece fácilmente.

FRÁGILES Y VULNERABLES

Somos tan frágiles y vulnerables que en la actualidad un pequeño “virus”, convirtiéndose en pandemia, obligó a detener al mundo entero, para así evitar una proliferación, y reducir la tasa de “mortalidad”, la cual siempre va a ser de un 100%, porque no hay nada que podamos hacer para evitar la muerte. Días atrás, leía en redes sociales la reflexión que escribió la hija del fallecido presidente del Banco Santander de Portugal, la cual, con mucho dolor, se expresaba sobre la muerte de su padre por “COVID 19”, escribiendo lo siguiente:

Somos una familia millonaria y mi papá murió buscando algo que es gratis: el aire. Murió asfixiado en una cama de una UCI

Lo que me lleva a pensar: puede que seas millonario o pobre, blanco o negro, religioso o ateo; la muerte es una realidad de la cual nadie escapará. La Biblia dice:

Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.

Hebreos 9:27

Entonces…

¿QUÉ PROVECHO TIENE EL HOMBRE DE TODO SU TRABAJO CON QUE SE AFANA DEBAJO DEL SOL?

Esta pregunta me recuerda una parábola que el Señor le dice a una multitud en Lucas 12:16-21, donde un hombre rico se jactaba de su riqueza y pensaba dentro de sí que ya el arsenal que tenía no era suficiente y dijo:

Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.

Lucas 12:19

Pero que triste fue esa noche, para este hombre rico, porque la respuesta de Dios fue distinta a su pensamiento. Dios le dijo:

Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

Lucas 12:20

Esta parábola nos debe llevar a reflexionar, porque antes de toda esta difícil situación (pandemia, cuarentena, necesidad, escasez, entre otras) nos gloriábamos con mucha confianza como este hombre rico, porque teníamos a nuestro alcance todo lo que necesitábamos o queríamos, haciéndonos creer que éramos los dueños del universo, haciendo planes y proyectos para asegurar nuestro futuro, porque quizás somos profesionales (abogados, ingenieros, médicos, empresarios) gozando de buenos ingresos, con los cuales podíamos darnos los lujos que queríamos (ir de vacaciones, comprar casas, carros, villas, castillos), lo que nos lleva a sentirnos poderosos y eternos aquí en la tierra. Pero, tanto la historia del hombre rico, como la triste realidad que estamos viviendo actualmente (ante esta pandemia COVID 19, de la cual el presidente del banco Santander fue víctima), nos hace pensar que de nada sirven nuestros logros y esfuerzos aquí en la tierra, porque al final de cuentas nos vamos a morir, y lo que hemos provisto, ¿de quién será?.

LO QUE REALMENTE IMPORTA

Jesús, en el sermón del monte, les deja claro a sus oyentes lo que realmente es importante en la vida, y les refieres estas palabras: “No os hagáis tesoros en la TIERRA, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;… donde “virus, escasez, enfermedades pulverizan tus planes” (texto en cursiva agregado por el autor del artículo). Sino haceos tesoros en los cielos, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan,… donde “pandemia ni muerte valen algo” (Mateo 6:19-20 . Texto en cursiva agregado por el autor del artículo ). “Más bien busquen primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas vendrán por añadidura (Mateo 6:33).

LA ESPERANZA REAL Y SEGURA DEL CREYENTE

Amado hermano (a), ciertamente las Escrituras nos deja claro que todos vamos a morir, es una realidad irrefutable, pero hay una esperanza futura para todos lo que hemos creído en el Señor. Jesús dice:

Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Juan 11:25

Cristo, con la vida perfecta y sin pecado que vivió en la tierra, venció a nuestro enemigo final, la “muerte”, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella (Hechos 2:24). Por esto podemos decir confiadamente:

para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Filipenses 1:21

“Nuestra vida y futuro empiezan a tomar sentido, cuando el centro de su existencia es Dios”.

Querido hermano (a) si este tiempo difícil te tiene abrumado, desesperado, sin esperanza, ten paz y confiá en el Señor. La escritura dice:

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

1 Pedro 1:3-5

PALABRAS FINALES

¡Ten animó, querido hermano (a)!

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Romanos 8:18

Por Denys Payen