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ENFRENTANDO LAS PRUEBAS CON SABIDURÍA

Leer Santiago 1:5-8

Qué bendición y alegría es para mí, animar a la iglesia del Señor, con esta nueva serie de estudios basados en la epístola de Santiago. En primera instancia, el propósito de esta carta, era animar y corregir ciertas actitudes y conductas que Santiago, percibía en sus lectores. Estas deficiencias tal vez se resumen mejor en la declaración de Santiago 1:8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.”

Santiago, con su devoción y afirmaciones directas acerca de vivir sabiamente, me recuerda mucho el libro de los Proverbios. En su carta no destaca el conocimiento teórico, sino la conducta piadosa. Es por ello que inspirado por el Espíritu Santo, escribió con el deseo pasional, que sus lectores fueran obedientes sin reserva alguna a la Palabra de Dios.“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores” (Santiago 1:22). El cual es mi deseo y propósito al escribir este artículo para ti.

SABIDURÍA: UN INGREDIENTE NECESARIO PARA LAS PRUEBAS

Debo destacar, que los destinatarios de la carta de Santiago, eran creyentes judíos. (Santiago 1:1), que estaban siendo perseguidos por Herodes Agripa I, es por ello, que Santiago, abre el compás en su carta diciendo lo siguiente:

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”.

Santiago 1:2

Para estos hermanos, no era fácil ni natural estar gozosos en medio de una persecución con diversos tipos de problemas. Sin embargo, la intención de Santiago, era animar a sus lectores a tener “gozo y paciencia”, en medio de la difícil situación por la que estaban atravesando. Santiago sabía que no era fácil, es por eso que les revela un ingrediente necesario (Sabiduría), para enfrentar las pruebas con gozo y paciencia.

Santiago 1:5, dice: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”.

Santiago, da por sentado, que todos los creyentes necesitamos la sabiduría que proviene de Dios para enfrentar las pruebas y aflicciones de una manera piadosa, de tal manera, que éstas glorifiquen al Señor. Es tal, la importancia que Santiago le da a este ingrediente, que queda plasmado como un mandamiento. “Pídala a Dios”. Este mandato es una parte necesaria en la vida de oración del creyente, es tan necesario como el agua para los peces. Porque es por medio de las pruebas y tribulaciones, donde Dios se propone que los cristianos dependan más de Él, como resultado de haberle mostrado su propia incapacidad e insuficiencia. Dios tiene abundante sabiduría disponible para todos aquellos que la busquen con sinceridad.

“Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Él provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente”

Proverbios 2:6-7

LA SABIDURÍA SE OBTIENE A TRAVÉS DE LA FE

Me llama mucho la atención el énfasis que hace Santiago, en cuanto a la petición de la sabiduría al Señor. Noten que él, no anima a los hermanos Judíos a orar para que Dios disipe las pruebas, sino más bien a pedir sabiduría para enfrentarlas. Es por eso que en el verso 6, vuelve a repetir la misma palabra “PIDA“. Pero ahora agregando un ingrediente más “FE“, dando a entender que es a través de la Fe, que Dios está dispuesto a dar de su sabiduría a los creyentes. Pero debe pedirse en oración, creyendo y esperando que el Dios Soberano se la dará.

NO DUDANDO NADA”. La duda surge de un pensamiento dividido dentro de uno mismo, dando como resultado una insatisfacción o desconfianza en Dios. Es por la razón siguiente que Santiago, compara una persona que duda de Dios, como la “onda del mar”. Dejando claro que los que dudan sobre la capacidad o la disposición de Dios para brindar su sabiduría, es como el mar revuelto y agitado que se mueve de un lado a otro con sus olas incesantes, y que nunca se puede quedar calmado. Esta analogía refleja la actitud de una persona incrédula.

DIOS NO COMPARTE SU SABIDURÍA CON LOS DE DOBLE ÁNIMO

Una de las cosas más ofensivas para el ser humano, es tener a su lado personas que no confíen ni crean en él. A tales personas se les clasifica como “doble caras”. Yo estoy seguro que tanto usted, como yo, no nos gustaría tener alrededor nuestro, personas con este tipo de características. No obstante, para el Señor, también es una ofensa aberrante que dudemos de sus promesas, control absoluto y soberano en el universo y el mundo, que seamos de doble ánimo; es tan abominable para Dios la duda, que Santiago resalta en el verso 8, No piense, pues, quien tal haga, (DUDE), que recibirá cosa alguna del Señor”.

CONCLUSIÓN

Ciertamente hoy día, nosotros no estamos siendo perseguidos como los destinatarios de la carta de Santiago. Sin embargo, estamos atravesando por fuertes pruebas y aflicciones, que nos afectan como hijos de Dios, de una manera directa o indirecta, por ejemplo: escasez de gasolina, alza del dólar, pandemia “COVID 19”, ausencia de materiales básicos en los hospitales, mala administración del país, altos costos en los alimentos, falta de agua, falta de gas doméstico, entre otros.

Pero amados hermanos, necesitamos pedir a Dios sabiduría, confiando sin dudar que Dios nos las dará sin reproche, para entender el propósito y significado de estas diversas pruebas. Porque tales pruebas, no escapan del poder, dominio y control absoluto de un Dios. magnífico, poderoso, bondadoso, misericordioso, soberano, justo, fiel y amoroso. El Señor quiere enseñarnos a través de las pruebas y aflicciones por la que estamos pasando.

Por lo tanto:

1) Necesitamos depender única y exclusivamente de Él.

Porque separados de mí nada podéis hacer”.

Juan 15:5

2)Necesitamos manifestar como hijos de Dios el fruto del Espíritu.

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Gálatas 5:22-23

3) Enfocar nuestra mirada en la esperanza celestial.

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”

Filipenses 3:20

4) Revelar lo que verdaderamente amamos.

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”

1 Juan 2:15

5) Valorar las Bendiciones de Dios.

“Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”

Salmos 37:25

“Queridos hermanos, oremos al Señor, que nos ayude a enfrentar las pruebas con gozo, paciencia y sabiduría. Recordando que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.

Romanos 8:28

Por Denys Payen