Del lado correcto en el juicio

Leer Joel 3:1-8

En algún momento tuve la oportunidad de visitar Costa Rica, donde entre otras cosas pude recorrer calles y sitios históricos de la ciudad de San José, capital de ese hermoso País. El muy emblemático tribunal de Justicia del país está ubicado en el centro de la ciudad, siendo una estructura llamativa y de mucho colorido, de manera que se hace muy tentador ingresar al recinto, cosa que pude hacer con las recomendaciones y cuidados correspondientes. Estando dentro, asistí a un juicio público que estaban realizando. La persona enjuiciada tenia rasgos de simpatía y su cara reflejaba según mi percepción inocencia a primera vista; sin embargo, al final el juez dictó sentencia y declaró culpable al acusado, el cual estaba escondido en el país y era nada más y nada menos que un miembro de la guerrilla Sandinista de Nicaragua, ampliamente buscado y con muchas causas en su contra. Fue impresionante escuchar en aquella sala, el sonido del martillo en manos del Juez declarando culpable al que para mí era inocente; siendo entonces una lección que desde ese día reposa y descansa en mi mente: El juez tiene la palabra final en medio de un Juicio.

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El Derramamiento del Espíritu Santo

Leer Joel 2:28-32.

“Cuando Dios creó a los seres humanos no creó simplemente estatuas inertes, como un artista que solo hace que arcilla o la piedra cambia de forma. Cuando Dios terminó de formar la figura hecha del polvo de la tierra, se inclinó para soplar en su nariz para que el ser humano fuera un ruah viviente (Génesis 2:7; 1 Corintios 15:45). Dios respiró su propia vida hacia dentro del ser humano. Este es uno de los grandes misterios, la vida misma.”

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Una realidad inevitable, pero una esperanza viva

Hace algún tiempo le hacía una encuesta a un grupo de personas, donde hacía sólo una pregunta: ¿A qué le tienes miedo? Algunos pocos me respondieron tenerle miedo a ciertas especies de animales, otros a lugares cerrados y oscuros. Sin embargo, la respuesta que predominó en mi encuesta fue el “miedo a la muerte”. Para la mayoría de las personas el tema de la muerte es un asunto del cual no quieren hablar. Por tal razón, es mi tarea llamar tu atención en este tema que la mayoría prefieren evitar, al mismo tiempo tratar de ayudarte y llevarte a buscar una solución al problema que la mayoría de las personas ignora tener. Me refiero a la certeza de la muerte y el juicio al que todos compareceremos algún día en la presencia de Dios.

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El Señor ama lo que restaura

Joel 2:18-27

Preámbulo

Mucho hemos aprendido hasta ahora de la profecía dada al pueblo de Judá por boca de Joel. En el texto revisado anteriormente (Joel 2:12-17) vimos al profeta hacer un urgente y elocuente llamado al pueblo para que se arrepintieran y buscaran al Señor de todo corazón, buscando la forma de que se alejaran de su evidente condición de pecado. La profecía da un giro en la porción de hoy (Joel 2:18-27), en la cual se muestra al Señor amoroso intercediendo,  perdonando y restaurando lo que le pertenece; resaltando desde el inicio del texto, su poder soberano para hacer lo necesario por recuperar y restaurar lo que le pertenece.

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Moldeando el corazón de tu hijo

Desde que inició la pandemia por coronavirus (COVID-19) ha provocado una crisis sin precedentes en todos los ámbitos. En muchos hogares cristianos y no cristianos el estilo de vida ha sufrido cambios positivos o negativos. El trabajo, la relación social y la educación de los hijos han sido tocados de sobremanera, poniendo a muchos padres en apuros. Los niños dentro del hogar se convierten en un verdadero desafío.

El hogar ahora es la escuela y los padres  maestros de sus hijos. Algo que al  comienzo  del siglo XXI no sucedería, pero está aquí. Entonces, surgen varias interrogantes: ¿Cómo lograr lo que queremos con nuestros hijos?  ¿Qué cosas debemos cambiar?

Los hijos son una bendición de Dios y Él nos ha confiado al cuidado de cada uno de ellos. Nuestro papel como padres es muy importante, pues somos protectores y administradores de sus vidas en todo tiempo:

“Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él” (Prov. 22:6).  

“Los hijos son una herencia del SEÑOR, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero  están los hijos en la juventud. Dichoso son los que llenan su aljaba con esta clase de flechas. No serán avergonzados por sus enemigos cuando litiguen con ellos en los tribunales” (Salmo 127:3-5 NVI)

Un corazón engañoso.

El profeta Jeremías le dice al pueblo de Judá, “No hay nada tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? (Jer. 17:9)”.  Entonces, lo primero en cambiar es el corazón de los hijos. La Palabra enseña que el corazón es el centro de la vida, pues de allí salen los malos  pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas contaminan al hombre…” (Mateo 15:19-20ª) Por tanto, la vida de una persona es el reflejo del corazón. Proverbio lo expresa así:

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida.” (Prov. 4:23

El  corazón es un pozo, un manantial de todos los propósitos de la vida. Podemos ver que la conducta de una persona refleja lo que rebosa su corazón. 

Por tanto debemos  actuar como padres cuidadores de sus  corazones, colocando a Dios en primer lugar sobre todas las cosas de este mundo. Los niños deben conocer el temor al SEÑOR a través de sus padres por medio de la Escritura (Prov. 1:7). Los padres son los ayos o instructores para sus hijos como lo dice en el libro de Deuteronomio:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.” (Det 6:6-9)

El resultado en cuidar el corazón de los hijos es la obediencia y dar honra  a Dios. Un ejemplo lo encontramos en Daniel:

“Se propuso Daniel en su corazón no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía, y pidió al jefe de los oficiales que le permitiera no contaminarse” Daniel 1:8

Una conducta desviada.

En segundo lugar, a los padres les preocupa la conducta de sus hijos. Aunque parezca increíble el niño desde muy pequeño  es rebelde. Y,  por qué digo esto. ¿Quién enseña al niño a decir no, a ser egoísta y desobediente? Recordemos que nuestra naturaleza es rebelde de nacimiento. El ADN viene contaminado por el pecado de nuestros padres. David lo expresa así:

He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. Sal 51:3 LBLA

Entonces, ¿cuál es  la respuesta a la conducta desviada?, sin duda alguna viene a ser la disciplina y corrección en el Señor:

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestro hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del SEÑOR”  Ef. 6:4

Y, como si lo fuera a olvidar,  Pablo,  ese mismo mandamiento lo menciona en  la carta a los Colosenses: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten..” Col 3:21   

Es un hecho que estamos atravesando por circunstancias excepcionales llámese: “aislamiento social” o “cuarentena”, pero la corrección  debe seguir siendo aplicada para enderezar  la conducta desviada.

  • “Corrige a tu hijo mientras hay esperanza, pero no desee tu alma causarle la muerte” Prov.19:18
  • “corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma” Prov. 29:17

Una respuesta en tiempo difícil

Hay muchas maneras de dar una respuesta en tiempo difíciles. En el diario trabajo que tienen los padres con sus hijos van a buscar método más eficaz dentro del hogar y fuera de allí. Pero la más efectiva y  bíblica que encontramos es la disciplina y la comunicación. Ambas son necesarias para una respuesta en tiempo difíciles. La disciplina es utilizada para la corrección del niño. En el libro de proverbios encontramos estos dos métodos: 

“No escatimes en la disciplina del niño; aunque lo castigues con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol.” (Prov. 23:13-14; 13:24)

“Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies (Prov. 23:22)

Ambos elementos deben estar juntos. La comunicación no es un monólogo sino un diálogo. Y no solamente la habilidad de hablar, sino también la habilidad de escuchar. (Prov. 18:2)

Conclusión 

La responsabilidad de moldear el corazón de sus hijos es de los padres en primera instancia. Ellos deben instruir y disciplinar en amor; reflejando la gloria de Dios a hijos pecadores como nosotros. Pero nuestra enseñanza al ser pastores de alma de los hijos, al final de nuestras vidas, podremos decir: “No tengo yo mayor gozo que éste, es oír que mis hijos andan en la verdad” (3Juan 1:4). ¿Has escuchado este dicho? “En cien años no importará lo mucho que hayas tenido en tu cuenta de banco o qué tipo de auto habrás conducido, sino que el mundo será un lugar diferente porque habrás jugado un papel importante en la vida de tu hijo”.  


Pr. Jesús Idrogo.

CONVERTIDOS AL SEÑOR DE TODO CORAZÓN

Leer: Joel 2:12-17

A través de los siglos, a pesar de la depravación del hombre, Dios se ha mostrado con la humanidad misericordioso, clemente y compasivo. Utilizando incluso, las catástrofes, enfermedades y calamidades en la vida, para atraer nuestra atención. En Joel, vemos cómo Dios usa una plaga de langostas para atraer la atención de su pueblo; y luego le promete bendecir y sanar su tierra, si se arrepienten de sus pecados. Este ha sido el deseo de Dios desde el principio. Por esa razón, desde el AT, hasta nuestros días, su mensaje no ha variado y por ello manda a todos los hombres a:

“Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”.

Isaías 55:6-7
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Dios ha hablado

Esta semana el mundo se conmovió ante la noticia del derrumbamiento en horas de la madrugada de un edificio de unos 100 apartamentos habitados por aproximadamente 150 personas. Con muy pocos sobrevivientes, y muchas personas desaparecidas, y pocas esperanzas de rescate, nos sumergimos en una atmósfera de incertidumbre y en algunos casos de cuestionamiento o incredulidad por saber y conocer los preceptos y formas de actuar de Dios en casos como este y otros similares.

El relato bíblico que se describe a continuación puede colocarnos en una situación de contención, rechazo y tristeza (como lo sintió David) por la forma y actuación de Dios, con respecto a lo que se aprecia en medio del cuadro bíblico. Cuando se trata de conocer alguna situación, debemos procurar indagar en la historia y principios que la envuelven. En medio de un tumulto bullicioso de adoración a Dios por la recuperación y retorno del arca al lugar donde debía estar; ocurre una muerte repentina e instantánea que desde la escritura nos señala el camino correcto a la hora de pensar en una Adoración y Santidad genuina, obediente, real y consciente.

Una muerte “súbita”

Uza, es uno de esos personajes que en la escritura solo a pocas tintas lo vemos apareciendo en un acto, para morir al siguiente. Como si fuese sacado de una novela de terror, toda la algarabía paso de un momento a otro, a un silencio sepulcral, dejando en las personas presentes en la audiencia; una actitud de inconformidad, temor e incertidumbre. El rey David mudo su rostro de la alegría a la tristeza, cosa que ocasionó cierto grado de frustración y decepción; ya que la ocasión ameritaba según lo que se observa, una celebración que mostraría la vuelta de la presencia de Dios al campamento, con el arca del pacto como elemento que marcaría dicha presencia:

I. Dios habla a través de sus mandamientos.

Éxodo 25:14; 1 Crónicas 15:1-2; 15:11-15

Existía una clara prescripción que describía quien, como y donde debían estar los encargados de la movilización del arca, por lo que no era Uza quien debía estar en el lugar, mucho menos como estaba ni donde se ubicaba a la hora del fatídico desenlace.

Debían ser Levitas santificados y calificados según la escogencia y mandamientos que previamente Dios había establecido.

En Deuteronomio 10:8, se muestra el claro y determinado mandamiento de Dios para los que responsablemente debían cargar el arca del pacto en señal de la marca del Dios que se revelaba y aparecía a Israel como símbolo real de la marca de un Dios que permanecía con su escogido pueblo. Esta marca histórica nos permite entonces conocer un poco mejor la actuación de Dios en contraste con la desobediencia e irresponsabilidad de todos los que presenciaron aquel culto, no muriendo aquellos donde descansó la misericordia de Dios, al no sobrepasar de manera flagrante los límites establecidos por el creador como si lo hizo Uza:

a.  Prescripción que no deja por inocente al culpable

b. Prescripción que señalaba el camino de la obediencia

c. Prescripción que nos señala a Jesús como objeto de la ira de Dios, en vez de colocarlo en humanos, débiles y desobedientes hombres.

II. Dios nos habla a través de las catástrofes.

2 Samuel 6:1-11 

Así como el caso de Uza, podemos pensar en la propia situación pandemia y la repentina muerte de estas personas que vivían en los apartamentos que hace poco se derrumbaron, como aquellas que muestran un común denominador: La muerte como elemento que separa, entristece y debilita al hombres, de manera que sino se comprende a Dios en su plenitud se dejará de entenderse en momentos donde en su soberanía reflexionamos, nos humillamos y nos arropamos.

a. Las catástrofes nos debilitan y muestran nuestra fragilidad.

b. Cada situación catastrófica tiene una historia, que no en todos los casos podremos conocer, siendo la propia presencia de Dios suficiente para refugiarnos.

c. La mayor catástrofe de la humanidad se observó en la cruz, el Dios encarnado muriendo de manera agónica por los pecados de todos los hombres.

III. Dios nos habla por medio de la alabanza.

2 Samuel 6:12-16; 6:20-23

Si miramos el principio de la historia, nos daremos cuenta que muy a pesar de la algarabía del primer “momento” de adoración junto al arca, todo ha cambiado de manera drástica, debido al buen entendimiento y retorno a la adoración establecida por Dios. El arca había vuelto, los Levitas Santificados estaban en el lugar que debían, como debían y ubicados en la posición correcta. Cuando hoy estamos  regresando a los locales de reunión, después del parón por la pandemia, pudieran aparecer algunos que dejando de lado los principios establecidos, dejen de escuchar a Dios en medio de todas las reflexiones que en este tiempo hemos aprendido, donde al fin y al cabo estar nos deben haber acercado mucho más al Dios, que no cambia ni deja pasar por alto sus preceptos, que establecidos marcan un camino que entre otras cosas, nos exhorta a mejorar nuestra forma de alabanza y adoración a Dios.

a. La alabanza debe darse con una conciencia y entendimiento claro.

b. La alabanza envuelve regocijo, alegría y agradecimiento.

c. Nada ni nadie puede detener la alabanza de corazones verdaderamente agradecidos por la presencia y dirección de Dios.

Conclusión

El relato que se muestra, no solo señala la manera correcta de alabar al Señor, sino la forma en que habla, de manera que podamos pensar en las prescripciones y mandamientos presentes en medio de las situaciones, reflexionado y atesorando incluso circunstancias que parecieran ser catastróficas y negativas para beneficio del pueblo de Dios. Valorar la historia de Dios y las dificultades en medio de esa búsqueda, generarán de manera inevitable, alabanza por parte de humanos que estimen y tengan en primer lugar al Dios que les habla y hace reflexionar cada día.


Por Robinson Moreno

El día del Señor

Leer Joel 2:1-11

El capítulo 1, la voz del profeta Joel anuncia la invasión de un ejército de langostas (verso 4), la destrucción que ellas  van  ocasionalmente al pueblo  era momento de volverse a Dios. Pero este llamado solitario del profeta clamando a Dios, no sería escuchado por los líderes y el pueblo. Una  voz solitaria se alza en el medio  del pueblo,  siempre ha sido una señal de esperanza  en la historia de la salvación. 

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Alegría que prevalece

Leer Proverbios 23:24

Recuerdo de manera fresca el momento en que fuí llamado por una enfermera de manera agitada para asistir a mi pequeño hijo en el quirófano después de haber salido de su operación testicular. El niño aún con trazas de anestesia en su cuerpo reaccionaba de manera agresiva y descontrolada, hasta el punto de desprenderse de todas las vías que se colocan normalmente después de una intervención de este tipo. Al llegar al Quirófano; sentí gran dolor debido a la condición de alteración de mi pequeño hijo. Todos me miraban a ver que hacía, debido a que antes los esfuerzos de enfermeras y residentes del quirófano habían sido vanos; por lo que le tome en brazos, susurre a su oído el salmo que desde la cuna le habíamos enseñado, y drásticamente su rostro y su condición cambió; el niño dejó el desconsolado llanto, y escuchó en medio de aquella horrible sensación una voz que le inspiraba tranquilidad, paz y felicidad: Papá estaba cerca, y ahora él estaba seguro.

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UN LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO

Leer: Joel 1:13-20

Desde el principio, cuando el hombre cayó en pecado, Dios ha buscado la forma y los medios posibles para que el ser humano se arrepienta de su pecado, y se vuelva de sus malos caminos al Señor. Leemos en toda la escritura, que Dios se ha comunicado con el hombre de distintas maneras con el propósito de que éste responda en arrepentimiento. Tanto así que envió a su propio Hijo, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, para cumplir con la tarea de ser el mediador entre Dios y los hombres. (1 Timoteo 2:5).

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