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¡Ten cuidado de la lengua!

Leer Santiago 3:1-12.

En los capítulos  anteriores, Santiago habló sobre la  importancia de las relaciones entre los creyentes, considerando temas como: “Dios prueba la fe por medio de las dificultades de la vida”, “Dios no prueba la fe por medio del mal”; después vimos que “Dios prueba la fe por medio de La Palabra y no por medio de las palabras humanas”; otro tema considerado fue que “Dios prueba la fe por medio de nuestra actitud y acciones con respecto a las personas”. Llamando nuestra atención, a no hacer acepción de personas (Sgto.2:1).Y, por último, en el capítulo 2, “Dios prueba la fe por medio de las buenas obras”. Concluyendo,  que el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

Ahora, Santiago, en el capítulo 3, abre el debate en tres aspectos. La primera (3:1-2) es una dura advertencia a los maestros que enseñan la Palabra; segundo (3:3-5) la gran dificultad de controlar la lengua; y tercero (3:6-12) el peligro que causa la lengua.

 Advertencia  a los maestros que enseñan de la palabra (3:1-2) 

Nuevamente, Santiago comienza con una nota de amor y amistad,  pero a su vez  una advertencia que ha de verse en el contexto de los capítulos uno y dos de la Epístola.

“Amados hermanos, no muchos deberían llegar a ser maestros en la iglesia, porque los que enseñamos seremos juzgados de una manera más estricta”

Santiago 3:1

Las palabras sin acciones no tienen valor; la fe sin obras es muerta; las bendiciones se han de dar sobre aquellos que oyen y hacen, no sobre los que oyen y no lo hacen.

Guy N. Woods

Aquellos que  usan la Palabra han de saber que tienen una responsabilidad de enseñar. Pues, tal responsabilidad de enseñar la sana doctrina, tendrá repercusión en aquellos que la escuchan. Dice el apóstol Pablo a Timoteo:

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar a otros”

2 Timoteo 2:2

Todos los creyentes están llamados a enseñar la Palabra cuando y donde la oportunidad se presente. Es obligación de todos nosotros,  utilizar todos los talentos conforme a los dones que Dios nos ha dado. Pero, asegurarnos que tenemos la habilidad correcta para instruir y edificar. Pablo le habla a la iglesia de corintios:

“Hay diversidad  de dones pero el Espíritu es el mismo.  Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”

1 Corintios 12:4-6

La dificultad de controlar la lengua (3:3-5)

Santiago, afirma que un cristiano que puede refrenar su lengua es capaz de refrenar todo el cuerpo. En este  contexto, el cuerpo parece significar a la persona general, a todo su ser. En otras palabras, si podemos controlar nuestra lengua, hacemos bien. Pero, él continúa diciendo, “que ponemos freno en la boca de los caballos, para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo” (verso 3). Y, también, “mira las grandes naves que son dirigidas por un pequeño timón (verso 4). Estas dos ilustraciones muestran cómo podemos gobernar animales y cosas,  pero la lengua del hombre, no tiene manera de ser dominada.

Proverbios nos habla sobre la vida y la conducta:

El hombre perverso trama mal, en sus labios hay llamas de fuego
El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta los mejores amigos

Proverbios 16:27-29

La lengua apacible es árbol de vida; Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.

Proverbios 15:4

El carbón para las brasas, y la leña para el fuego; y el hombre rencilloso para encender contienda

Proverbios 16:21

Santiago afirma:

La lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

Santiago 3:5

El salmista dice de los hombres malos y alardosos: “Agravios maquina tu lengua; como navaja afilada hace engaño” Sal 52:2

El peligro que causa la lengua (3:6-12)

El peligro de la lengua,  Santiago, lo expresa así: “es un  fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (verso 6). Si nos preguntaran la definición de la lengua, aquí tendríamos un cuadro con colores, matices y líneas bien claras. Lo primero que observamos, es un fuego que tiene la capacidad asombrosa y única de reproducirse en forma ilimitada mientras tiene combustible que quemar. Lo segundo, un mundo de maldad, que hace alusión a un sistema, rebelión, anarquía, a la maldad del hombre,  sinónimo del pecado. Lo tercero, la lengua es puesta entre nuestros miembros y contamina todo el cuerpo.

La lengua contamina primeramente a nosotros. El Señor Jesús dijo:

Lo que del hombre sale, eso contamina al hombre…todas la maldades de dentro salen, y contaminan al hombre

Marcos 7:20-23

Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado

Santiago 3:8

Es un desafío para todo creyente poder refrenar la lengua. Si bien, alabamos a Dios, pero maldecimos a los hombres muestra la condición de hipocresía o de doble ánimo entre hermanos. Un corazón lleno de odio no puede producir palabras o acciones amorosas. Un corazón de maldad no puede producir palabras o acciones  rectas. La pregunta retórica es, ¿Acaso alguna fuente echa por la misma abertura agua dulce y amarga? o ¿Puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Naturalmente, la respuesta es NO…”Así que, por sus frutos los conoceréis” (Mt. 7:18,20)

Conclusión.

Decir lo correcto al ser hijos de Dios, es honrar y obedecer al Señor. Si somos creyentes auténticos y verdaderos,  es ser ejemplos,  para aquellos calumniadores que no se sacian de vivir solo en mentira y en la  maldad. Cuidemos nuestra lengua y manera de hablar. Miremos la advertencia de Santiago. Debemos vivir y hablar rectamente, conforme a la voluntad de Dios y confiando en Su poder.


Por Ps. Jesús Idrogo