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El clamor de Jonás

Leer Jonás 2:1-10

Para muchas personas oír o leer sobre Jonás, de quien nos referimos en esta serie de artículos, es inevitable que vengan a sus mentes imágenes, tales como: una inmensa ballena que se tragó a un hombre y estuvo vivo dentro de ella, o un libro de cuentos para niños. Sin embargo, el libro de Jonás es mucho más que eso, es palabra inspirada por Dios que nos permite extraer importantes principios acerca de la Soberanía de Dios.

El capítulo 2 del libro de Jonás nos habla acerca de la angustia en medio de la cual oraba, mientras permanecía en el vientre de ese gran pez (que por cierto la Biblia no identifica que fuese una ballena) que el mismo Dios había destinado para tal fin (Jonás 1:17). A pesar de que el escenario es bastante extraño y la situación de Jonás nada envidiable, la escritura a través de la oración que él pronuncia nos muestra varios principios sobre ¿Cómo orar?

1) EN EL TIEMPO APROPIADO

El verso 1 del capítulo 2 comienza diciendo: entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez

✔️¿Cuándo es el tiempo apropiado para orar? La Biblia en 1 Tesalonicenses 5:17 dice: Orad sin cesar. Y en Efesios 6:18 también: orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

El mandato de Dios para nosotros es que nos mantengamos orando en todo tiempo en actitud de súplica, en el espíritu, velando y de forma constante.

✔️¿Cuándo oró Jonás? Sin duda alguna, Jonás, oró cuando ya tenía el agua al cuello. Desde el momento en el que Dios le dijo a Jonás que fuera a Nínive a predicar debió disponer su corazón para orar.

Por el contrario, en lugar de pedir a Dios ayuda, fortaleza, sabiduría y denuedo para ir a aquella gran ciudad, el registro bíblico nos muestra a un hombre que en su orgullo y autosuficiencia, compra un pasaje hacia otro destino (Tarsis), yendo abiertamente en contra de la voluntad de Dios. Y así siguió su travesía, al punto que estando en el barco, en vez de orar y reconocer su desobediencia y rebeldía delante de Dios, de la forma más tranquila se echó a dormir. Tuvo que pasar un poco más de tres días y tres noches dentro de aquel gran pez, estar sin fuerzas y experimentar una angustia extrema, para que Jonás decidiera orar al Señor.

Queridos hermanos que no nos pase lo que le paso a Jonás. Dios nos enseña a través de Su Palabra que “debemos orar en todo tiempo y en todo lugar”. La oración muestra nuestra total dependencia de Dios.

2) EN TODA CIRCUNSTANCIA

✔️¿En qué circunstancias se encontraba Jonás cuando oró al Señor?

En el verso 2 del capítulo 2 de Jonás, la Biblia dice que se encontraba en un estado de angustia, aflicción y dolor. Ciertamente esa angustia o aflicción habían llegado a Jonás como una disciplina de parte de Dios a consecuencia de su pecado.

¿En qué momento nosotros debemos orar? ¿Solamente en la aflicción? NO, la Biblia nos manda a orar en todo tiempo. Tomando en cuenta que, no toda aflicción es consecuencia del pecado. Una de las cosas que Jesús nos aseguró es que de este lado de la eternidad íbamos a tener angustia y aflicción. Por esta razón nos consoló de ante mano con una preciada promesa en Juan 16:33 En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Hoy día, muchos están en la circunstancia de Jonás (angustiados y afligidos), porque quizás, están enfermos o han perdido a un ser querido, la situación país no les es favorable, entre otros. Pero, queridos hermanos, esta promesa es para ti y para mí. “Hay aflicción, pero confiad, nuestro Cristo venció”.

3) LA DISCIPLINA DEL SEÑOR

Jonás, capítulo 2, desde el verso 3 al 7, da detalles interesantes de cómo fue la experiencia de Jonás dentro del pez. Hay que recordar que Jonás, estaba en esta difícil circunstancia porque Dios lo estaba disciplinando, eso lo podemos apreciar cuando Dios envía la tormenta (Jonás 1:4) y cuando Dios prepara el pez para que tragase a Jonás (Jonás 1:17). Por tanto, la angustia y el dolor que estaba pasando Jonás, se la estaba infringiendo Dios por su desobediencia. En resumen, la experiencia de Jonás en el pez, fue físicamente incómoda (Jonás 2: 3, 5), emocionalmente devastadora (Jonás 2:4, 7) y espiritualmente necesaria. Porque Jonás, se puso en rebeldía contra los principios y la voluntad de Dios. Y el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. (Hebreos 12:6). Al final, Dios cumple su propósito y voluntad, haciendo que Jonás, se humille, clame y se arrepienta de su pecado ante Él. Esto está escrito para que nosotros no seamos rebeldes a los principios del Señor. Si somos hijos de Dios, Él hará todo lo necesario para que nosotros nos sometamos a su voluntad. Así como nosotros siendo padres responsables cuidamos de nuestros hijos para que nada malo les pase, queriendo lo mejor para ellos. Dios, de igual manera, cuida de los suyos queriendo lo mejor para sus hijos. Y en Dios lo mejor es hacer su voluntad. Por tanto, la disciplina que viene de parte de Dios, por muy dura que sea, siempre está acompañada de amor y misericordia. (Jonás es un vivo ejemplo).

4) LA FE DE JONÁS

El verso 4 del capítulo 2 de Jonás dice algo bastante atractivo: Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo. Jonás, en lo profundo del mar, dentro de un gran pez, tenía la certeza y la confianza que volvería a ver al Señor en su Santo templo. ¿Por qué Jonás tenía tal convicción? ¿Por qué Jonás estaba tan seguro de que Dios lo escucharía y restauraría? Jonás, estaba seguro de que Dios lo escucharía, porque su oración era conforme a la voluntad de Dios. Dice 1 Juan 5:14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Observamos la oración de Jonás, al final del capítulo 2, donde Jonás clama a Dios lo siguiente: Los que siguen vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. (Jonás 2:8-9). Jonás termina reconociendo que él había abandonado la misericordia de Dios. Y se compromete a obedecer a Dios y pagar lo prometido (predicar al pueblo de Nínive), resaltando que la salvación es del Señor. Por eso Dios lo escucho, porque esa era su voluntad y dice en Jonás 2:10 Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.

CONCLUSIÓN

¡Queridos hermanos! El capítulo 2 de Jonás, nos enseña que, cuando nosotros acoplamos nuestras oraciones a la voluntad de Dios, él nos oye y obra a nuestro favor. Si queremos orar y ver respuesta, debemos orar conforme a su voluntad.¿Dónde Dios nos ha revelado su voluntad? ¿Orar conforme a su voluntad qué significa? Significa, que debemos orar conforme a lo que él quiere, o a lo que el Señor nos ha revelado en su Palabra.

¡Amados hermanos! Dios quiere que prediquemos el Evangelio, Él quiere que perdonemos, Él quiere que nos amemos unos a otros, Él quiere que seamos santos como Él es Santo, Él quiere que nos alejamos del pecado que nos separa del Señor, Él quiere que lo amemos por sobre todas las cosas. Si oramos a Dios pidiendo ayuda para cumplir con estos preceptos, Él nos va a oír, porque esta es la voluntad de Dios revelada en Su Palabra.

¡Ánimo mis hermanos! “Los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.”

(1 Pedro 3:12)

¡Saludos y Bendiciones!


Denys Payen