Leer 1 Timoteo 4:1-5

El apóstol Pablo, después de haberle dado a conocer a su gran amigo, compañero, hijo en la fe, el indiscutible misterio de la piedad:

«Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.»

1 Timoteo 3:16

Ahora, pasa a tratar de manera específica, en el pasaje de 1 Timoteo 4:1-5, el problema que estaba haciendo daño a la iglesia de Éfeso. Pablo preocupado por ello, encomienda a Timoteo, tratar de manera diligente y contundente este problema bastante delicado. Se trataba de las falsas enseñanzas de maestros, que estaban en la iglesia de Éfeso, y que de manera diabólica querían socavar, menospreciar y poner en poco esta gran verdad revelada y creída por aquellos que han sido justificados, por medio de Jesucristo. Enseñando que la salvación solo era posible, si el hombre dejaba de hacer ciertas prácticas instituidas y vistas por Dios como buenas. Como casarse y comer ciertos alimentos, que Dios creó para el disfrute del ser humano.

UNA ADVERTENCIA DEL ESPÍRITU SANTO

Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;

1 Timoteo 4:1

El Espíritu Santo, a través de las Escrituras ha advertido reiteradamente sobre el peligro de la apostasía. Por ejemplo, en el evangelio de Mateo, el Señor Jesús, le dice a sus discípulos:

Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

Mateo 24:10-12

El apóstol Pablo, también les escribe a los hermanos de Tesalónica advirtiendo lo siguiente:

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

2 Tesalonicenses 2:3-4

Tomando en cuenta los pajases antes mencionado, es interesante notar lo que dice este texto de 1 Timoteo 4:1, porque Pablo le repite a su hijo en la fe, la advertecia que había dado años atrás a los ancianos de Éfeso, y que tristemente se estaba cumpliendo entre ellos.

Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.

Hechos 20:29-30

Pablo, usado como un mensajero del Espíritu Santo, le escribe a Timoteo, que en los postreros tiempos, estarían marcados por la apostasía de muchos, doctrinas de demonios y espíritus engañadores.

A. Apóstatar: El verbo apostatar corresponde al término «aphistemi» que significa «apartarse» o «permanecer lejos de». Y se refiere a una persona que se aleja por completo de una posición original. En otras palabras, se trata de cristianos nominales o de profesión que se asocian con aquellos que de verdad creen en el evangelio, y luego desertan al creer en las mentiras y engaños de los falsos maestros, lo cual revela que nunca creyeron en el evangelio, como el apóstol Juan dice:

Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

1 Juan 2:19

B. Espíritus engañadores: son aquellos espíritus demoníacos que de manera directa o a través de los falsos maestros, optaron por alejarse de la verdad y se dedican ahora a animar a otros a hacer lo mismo. La palabra que mejor define todas las actividades de Satanás y sus demonios es «engaño».

C. Doctrina de demonios: no es una enseñanza acerca de los demonios, sino una enseñanza que corrompe y pervierte la Palabra de Dios. Por ejemplo, en Génesis 3, vemos a Satanás usando a la serpiente como instrumento para enseñar a Eva lo siguiente:

Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

Génesis 3:4-5

Desde entonces, cada doctrina demoníaca ha encontrado la forma de regresar a esta raíz; la idea de que podemos ser dioses, y operar de manera independiente de Dios.

LA NATURALEZA DE LA APOSTASÍA

Por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.

1 Timoteo 4:2-3

En la primera parte de este pasaje, Pablo describe de manera clara, a los que han apostatado de la fe. Los que voluntariamente aceptan la enseñanza demoníaca, para justificar su pecado u orgullo. Estos afirman ser enseñados por la Palabra de Dios, miestras solo la usan como apoyo para sus propias ideas. Teniendo cauterizada la conciencia, la cual una vez los condenó por haberse alejado de la verdad, pero que ahora no responde en absoluto. Es como si las terminaciones nerviosas de sus conciencias hubieran sido quemadas y ya no pudieran sentir nada.

En los tiempos del apóstol Pablo, había una práctica de marcar a los criminales en la frente con una marca distintiva. Estos falsos creyentes no tenían una marca en sus frentes, sino en su conciencia. Un comentarista decía:

«Los falsos creyentes llevan las marcas de su hipocresía de forma tan evidente y tan indeleble en sus conciencia ante los ojos de Dios, como aquellos que han sido cauterizados en sus frentes por sus crímenes antes los ojos de los hombres.»

Clarke

Prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos: esto describe las enseñanzas legalistas de aquellos que han apostatado de la fe. Ellos enseñaban que siguiendo esta lista de reglas hechas por el hombre, el ser humano sería justificado ante los ojos de Dios. Que usted sería más santo si no se casaba y no comía ciertos alimentos.

En los primeros siglos de la iglesia católica, hubo monjes que salían a lugares desiertos y desolados para mostrar lo espirituales que eran al torturarse así mismos. Unos no comían comidas cosidas y otros permanecían toda la noche apoyado en una piedra afilada de modo que le fuera imposible dormir. Ellos hacían esto para ganar el favor de Dios, y mostrar a los demás lo espirituales que eran. A menudo pensamos que si sacrificamos algo para Dios (como nuestro derecho a contraer matrimonio o comer ciertas comidas) entonces el nos deberá algo. Muchos quieren ver a Dios, como su siervo y no como su amo, haciendo cosas para luego manipular y reclamar a Dios sus deseos no cumplidos. En esto cumplimos con la doctrina original de los demonios de ser dioses, lo cual está en contra de las enseñanzas descritas en el NT.

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

Romanos 3:23-24

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Efesios 2:8-9

UNA REFUTACIÓN AL LEGALISMO

Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

1 Timoteo 4:4-5

El apóstol Pablo, contrarresta la doctrina y el legalismo de los falsos maestros, al escribirle a Timoteo: «Que todo lo que Dios creó es bueno y nada es de desecharse.» Por lo tanto, en cuanto a la comida podían comer de todo sin temor. Este problema fue resuelto de una vez por toda cuando Dios le habló al apóstol Pedro diciendo:

Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

Hechos 10:13-15

No estamos limitados por ningún tipo de dieta; lo que comemos no nos hace más justos delante de los ojos de Dios (aunque lo que comemos puede afectar nuestra salud). Más bien, la actitud que deben tomar los creyentes, es la de agradecer al Señor por lo recibido. Porque ciertamente, los que tenemos comida, familia, comodidades, nos han sido dadas por gracia y no por derecho o méritos.

La última parte de este pasaje, Pablo le dice a Timoteo que los alimentos son santificados por la Palabra de Dios y la oración. La Palabra de Dios santifica la comida en el sentido de que Dios, dio órdenes al hombre de comer todas las cosas buenas de la tierra.

Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.

Génesis 1:29

El apóstol Pablo, nos enseña un principio práctico. El medio para lograr la santificación de los alimentos que Dios ha provisto es la oración de gratitud, y un entendimiento de que la Palabra de Dios, ha dejado de lado las restricciones mosaicas temporales en cuanto a la dieta. Esto no debe ser de manera superticiosa ni como un ritual. Tampoco debe ser hecha para mostrarle a otros lo espirituales que somos, lo cual sería imitar las prácticas de los fariseos. Sino más bien de dar gloria y honor a Dios, por todo lo que ha hecho en nosotros aun sin merecerlo.

CONCLUSIÓN

En el tiempo de los apóstoles, la apostasía estaba tomando fuerza por medio de grupos legalistas como los romanistas, judaizantes y gnósticos. Que tergiversaban las Escrituras para crear dogmas y reglas para ser salvos, normas y reglas que al fin de cuentas, ni ellos mismos podían cumplir. De estas cosas Pablo quería alertar al joven Timoteo. Por esta razón, vemos al apóstol decirle: «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. 1 Timoteo 4:16. Hoy día muchos falsos maestros, siguen enseñando estas mismas doctrinas de demonios y arrastrando para sí a muchos cristianos nominales. Por tanto, el llamado de Dios para nosotros es tener cuidado de no llegar a ser un apóstata.


Pr. Denys Payen

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