Leer Texto: 1 Timoteo 5:1-8
Introducción
Cuando transcurría el año 1997, estaba cursando el quinto año de bachillerato; en aquel momento debía realizar una investigación que sirviera para mi tesis de culminación de grado. En aquel tiempo estaba en efervescencia el tema de la clonación: “El cual es un proceso utilizado para crear una réplica genética exacta de otra célula, tejido y organismo vivo”, según wikipedia. Nos sumergimos pues, en iniciar con la investigación relacionada con el interés que tenían algunos científicos de copiar el modelo genético de una oveja llamada Dolly, para crear una copia exactamente igual como bien se describe desde el concepto arriba descrita. Desde aquel momento hasta ahora los científicos han continuado de manera obstinada con sus cuadros de investigación, buscando la forma de modelar o “resucitar” a estrellas, personajes históricos y demás personas que hayan dejado huella en el mundo.
El pasaje que se presenta y describe en el texto de hoy, habla de un modelo a copiar, y no se trata de una “clonación” de actitudes ni un modelo robótico a seguir, sino de una conducta y carácter que tendría al joven Timoteo como prototipo en la iglesia para modelar conducta y ejemplo de Piedad. Timoteo había visto “muchas aguas pasar” en su mover dentro del ministerio eclesiástico, pero dentro de esas aguas, algunas pocas personas, como Pablo habían dejado insertado un modelo basado en la imagen revelada y transformadora de vidas de Cristo Jesús, no siendo esta copia, la que plantearon los científicos en aquellos años de los noventa (90), como tampoco es el modelo que siguen buscando en la actualidad para copiar y traer al mismo Cristo por medio de una clonación desde un laboratorio.
Existen algunos principios que debemos atesorar si queremos ser portadores de la piedad, y no Apostatas de ella, donde incluso aquellos no creyentes (impíos), son menos gravosos a la hora de manchar el testimonio de la iglesia, que los apostatas que una vez gustaron, saborearon y disfrutaron de una gracia que resultó ser poca cosa, debido a sus pasiones y deseos. En esta porción el Apóstol estrictamente se dedica a mencionar algunos grupos que debía atender Timoteo dentro de la iglesia:
Llamados a ser ejemplo de piedad en cada una de la relaciones. (Vv1-2)
- Debemos ser ejemplo en cada una de las relaciones, en especial tratarnos realmente como familia, honrando los jóvenes a los ancianos como PADRES, y los ancianos a los más jóvenes como HIJOS.
- Esta misma acción se les demanda a aquellas jóvenes, quienes deben ser ejemplo de piedad en su comportamiento y tratamiento para con las ancianas tratándolas como a sus propias MADRES y a las ancianas tratando a las más jóvenes como a sus propias HIJAS.
- Debemos ser ejemplos de pureza a la hora de dirigirnos y tratar con las demás, en especial tanto hombres como mujeres cuidando el testimonio del Señor en las relaciones, donde siempre debemos velar por las sanas y prudentes relaciones entre los hermanos de la iglesia.
Llamados a honrar a los desvalidos y necesitamos de nuestra comunidad de fe. (Vv-3-6)
- Las viudas conformaban un gran porcentaje en la iglesia primitiva, y en toda la escritura el Señor valora y se preocupa por ellos, al ser uno de los grupos con mayor necesidad, es por ello que no es casualidad que se mencione este aparatado esté contenido dentro de las cartas pastorales en el nuevo testamento.
- Las viudas ocupaban un lugar de prominencia en la iglesia, pero también tenían una responsabilidad de modelar piedad, pues, estaban llamadas a ser portadoras de piedad dentro de su propia familia, quienes debían (Si existían, hijos y demás familiares), atender la necesidad como parte de su conducta piadosa.
- Dentro de la atención a las viudas, Pablo seguramente había venido viendo algunas desviaciones, por lo que exhorta específicamente a colocar dentro de la “lista” de viudas, aquellas que en realidad no tenían familiares que le atendieran, no tanto por la carga a la iglesia, sino por la propia conducta que responsablemente debían tener los familiares de la viuda.
Llamados a ser ejemplos de piedad e irreprensibilidad en las relaciones familiares y de iglesia.
- El que es irreprensible, tendrá la autoridad de Dios para exhortar y mandar a aquellos que no están haciendo lo que deben en cuanto a la necesidad de los desvalidos en medio de las relaciones familiares y de iglesia.
- Primero debemos ser ejemplo de los que están más cerca, para poder influir en los que están lejos, donde la provisión y cuidado comienza en escenarios cercanos y mayormente en nuestras casas.
- No proveer en todo sentido para nuestra casa, nos convierte en apóstatas de la fe, negadores la fe con conductas anticristianas, siendo según la escritura, peores que aquellos que no conocen del Señor. Esto es lo que en pasajes anteriores ha venido mencionando Pablo, aquellos que dentro de la comunidad de fe se estaban comportando dentro de sus hogares, como incrédulos al no cumplir con los requerimientos mínimos de convivencia.
Conclusión
En el pasaje estudiado y enseñado, no se menciona algún elemento científico que le dejará a Timoteo una vía rápida y segura que permitiera copiar un modelo o clonar la conducta para seguir los piadosos pasos de algún personaje piadoso. Lo que había aprendido Timoteo, lo sabía como el mismo Pablo menciona, por ejemplos de piedad que habían sido insertados a través de la fe su Abuela Loida y su madre Eunice (2 Timoteo 1:5), quienes le llevaron hacia la cruz de Cristo y de allí a los caminos y senderos que le colocarían a personas aparte de sus familiares que influyeran en Él, pues, Pablo fue capaz de llamar a que le imitasen en la medida que su vida estaba siendo de ánimo y testimonio Cristiano, esa misma medida, pasión y devoción por el Señor quería Pablo ver en Timoteo, y quería que Timoteo aparte de modelarlo lo enseñará también como parte de su ministerio. Del mismo modo nosotros como instrumentos que muestran la progresiva gracia de Dios, estamos llamados a mostrar piedad y devoción por el Señor y que esa piedad y devoción sean y sirvan de testimonio para los que están cerca de nosotros (familiares), y también para los que están fuera de nuestros límites familiares. Dios siga siendo el centro, y camino a seguir en cada una de las relaciones que tenemos y buscamos.
Por Pr. Róbinson Moreno

