El Señor ama lo que restaura

Joel 2:18-27

Preámbulo

Mucho hemos aprendido hasta ahora de la profecía dada al pueblo de Judá por boca de Joel. En el texto revisado anteriormente (Joel 2:12-17) vimos al profeta hacer un urgente y elocuente llamado al pueblo para que se arrepintieran y buscaran al Señor de todo corazón, buscando la forma de que se alejaran de su evidente condición de pecado. La profecía da un giro en la porción de hoy (Joel 2:18-27), en la cual se muestra al Señor amoroso intercediendo,  perdonando y restaurando lo que le pertenece; resaltando desde el inicio del texto, su poder soberano para hacer lo necesario por recuperar y restaurar lo que le pertenece.

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Moldeando el corazón de tu hijo

Desde que inició la pandemia por coronavirus (COVID-19) ha provocado una crisis sin precedentes en todos los ámbitos. En muchos hogares cristianos y no cristianos el estilo de vida ha sufrido cambios positivos o negativos. El trabajo, la relación social y la educación de los hijos han sido tocados de sobremanera, poniendo a muchos padres en apuros. Los niños dentro del hogar se convierten en un verdadero desafío.

El hogar ahora es la escuela y los padres  maestros de sus hijos. Algo que al  comienzo  del siglo XXI no sucedería, pero está aquí. Entonces, surgen varias interrogantes: ¿Cómo lograr lo que queremos con nuestros hijos?  ¿Qué cosas debemos cambiar?

Los hijos son una bendición de Dios y Él nos ha confiado al cuidado de cada uno de ellos. Nuestro papel como padres es muy importante, pues somos protectores y administradores de sus vidas en todo tiempo:

“Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él” (Prov. 22:6).  

“Los hijos son una herencia del SEÑOR, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero  están los hijos en la juventud. Dichoso son los que llenan su aljaba con esta clase de flechas. No serán avergonzados por sus enemigos cuando litiguen con ellos en los tribunales” (Salmo 127:3-5 NVI)

Un corazón engañoso.

El profeta Jeremías le dice al pueblo de Judá, “No hay nada tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? (Jer. 17:9)”.  Entonces, lo primero en cambiar es el corazón de los hijos. La Palabra enseña que el corazón es el centro de la vida, pues de allí salen los malos  pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas contaminan al hombre…” (Mateo 15:19-20ª) Por tanto, la vida de una persona es el reflejo del corazón. Proverbio lo expresa así:

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida.” (Prov. 4:23

El  corazón es un pozo, un manantial de todos los propósitos de la vida. Podemos ver que la conducta de una persona refleja lo que rebosa su corazón. 

Por tanto debemos  actuar como padres cuidadores de sus  corazones, colocando a Dios en primer lugar sobre todas las cosas de este mundo. Los niños deben conocer el temor al SEÑOR a través de sus padres por medio de la Escritura (Prov. 1:7). Los padres son los ayos o instructores para sus hijos como lo dice en el libro de Deuteronomio:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.” (Det 6:6-9)

El resultado en cuidar el corazón de los hijos es la obediencia y dar honra  a Dios. Un ejemplo lo encontramos en Daniel:

“Se propuso Daniel en su corazón no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía, y pidió al jefe de los oficiales que le permitiera no contaminarse” Daniel 1:8

Una conducta desviada.

En segundo lugar, a los padres les preocupa la conducta de sus hijos. Aunque parezca increíble el niño desde muy pequeño  es rebelde. Y,  por qué digo esto. ¿Quién enseña al niño a decir no, a ser egoísta y desobediente? Recordemos que nuestra naturaleza es rebelde de nacimiento. El ADN viene contaminado por el pecado de nuestros padres. David lo expresa así:

He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. Sal 51:3 LBLA

Entonces, ¿cuál es  la respuesta a la conducta desviada?, sin duda alguna viene a ser la disciplina y corrección en el Señor:

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestro hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del SEÑOR”  Ef. 6:4

Y, como si lo fuera a olvidar,  Pablo,  ese mismo mandamiento lo menciona en  la carta a los Colosenses: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten..” Col 3:21   

Es un hecho que estamos atravesando por circunstancias excepcionales llámese: “aislamiento social” o “cuarentena”, pero la corrección  debe seguir siendo aplicada para enderezar  la conducta desviada.

  • “Corrige a tu hijo mientras hay esperanza, pero no desee tu alma causarle la muerte” Prov.19:18
  • “corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma” Prov. 29:17

Una respuesta en tiempo difícil

Hay muchas maneras de dar una respuesta en tiempo difíciles. En el diario trabajo que tienen los padres con sus hijos van a buscar método más eficaz dentro del hogar y fuera de allí. Pero la más efectiva y  bíblica que encontramos es la disciplina y la comunicación. Ambas son necesarias para una respuesta en tiempo difíciles. La disciplina es utilizada para la corrección del niño. En el libro de proverbios encontramos estos dos métodos: 

“No escatimes en la disciplina del niño; aunque lo castigues con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol.” (Prov. 23:13-14; 13:24)

“Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies (Prov. 23:22)

Ambos elementos deben estar juntos. La comunicación no es un monólogo sino un diálogo. Y no solamente la habilidad de hablar, sino también la habilidad de escuchar. (Prov. 18:2)

Conclusión 

La responsabilidad de moldear el corazón de sus hijos es de los padres en primera instancia. Ellos deben instruir y disciplinar en amor; reflejando la gloria de Dios a hijos pecadores como nosotros. Pero nuestra enseñanza al ser pastores de alma de los hijos, al final de nuestras vidas, podremos decir: “No tengo yo mayor gozo que éste, es oír que mis hijos andan en la verdad” (3Juan 1:4). ¿Has escuchado este dicho? “En cien años no importará lo mucho que hayas tenido en tu cuenta de banco o qué tipo de auto habrás conducido, sino que el mundo será un lugar diferente porque habrás jugado un papel importante en la vida de tu hijo”.  


Pr. Jesús Idrogo.

El día del Señor

Leer Joel 2:1-11

El capítulo 1, la voz del profeta Joel anuncia la invasión de un ejército de langostas (verso 4), la destrucción que ellas  van  ocasionalmente al pueblo  era momento de volverse a Dios. Pero este llamado solitario del profeta clamando a Dios, no sería escuchado por los líderes y el pueblo. Una  voz solitaria se alza en el medio  del pueblo,  siempre ha sido una señal de esperanza  en la historia de la salvación. 

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Alegría que prevalece

Leer Proverbios 23:24

Recuerdo de manera fresca el momento en que fuí llamado por una enfermera de manera agitada para asistir a mi pequeño hijo en el quirófano después de haber salido de su operación testicular. El niño aún con trazas de anestesia en su cuerpo reaccionaba de manera agresiva y descontrolada, hasta el punto de desprenderse de todas las vías que se colocan normalmente después de una intervención de este tipo. Al llegar al Quirófano; sentí gran dolor debido a la condición de alteración de mi pequeño hijo. Todos me miraban a ver que hacía, debido a que antes los esfuerzos de enfermeras y residentes del quirófano habían sido vanos; por lo que le tome en brazos, susurre a su oído el salmo que desde la cuna le habíamos enseñado, y drásticamente su rostro y su condición cambió; el niño dejó el desconsolado llanto, y escuchó en medio de aquella horrible sensación una voz que le inspiraba tranquilidad, paz y felicidad: Papá estaba cerca, y ahora él estaba seguro.

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UN LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO

Leer: Joel 1:13-20

Desde el principio, cuando el hombre cayó en pecado, Dios ha buscado la forma y los medios posibles para que el ser humano se arrepienta de su pecado, y se vuelva de sus malos caminos al Señor. Leemos en toda la escritura, que Dios se ha comunicado con el hombre de distintas maneras con el propósito de que éste responda en arrepentimiento. Tanto así que envió a su propio Hijo, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, para cumplir con la tarea de ser el mediador entre Dios y los hombres. (1 Timoteo 2:5).

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Una gran desolación

Leer 1:2-12

Como seres humanos, es muy fácil olvidar algunas cosas importantes, es por eso que necesitamos alarmas y señales que nos recuerden algunas fechas, compromisos o eventos que debemos atender. La biblia está llena de estos recordatorios, los autores bíblicos se ocuparon de dejarnos la Palabra de Dios para enseñarnos y recordarnos lo que Dios quiere para nuestras vidas y también podemos ver algunos ejemplos que nos enseñan grandes lecciones.

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El Profeta Joel, El Juicio y la Gracia de Dios

En la historia de la creación del hombre, Dios ha comunicado Su palabra en todo lugar, tiempo y espacio (He 1:1). También vemos que Dios se comunica con su pueblo a través de hombres llamados profetas que son utilizados como instrumentos para recordar su pacto, pero también recordando el castigo por el rompimiento de la ley.

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RESUMEN DEL LIBRO DE SANTIAGO

El libro de Santiago, a pesar de que fue escrito aproximadamente en el año (44 D.C.), a un grupo de creyentes judíos que habían sido dispersados debido a la persecución de Herodes Agripa I (Hechos 12:1-2), sin duda alguna, pareciera que el autor hizo una exhaustiva investigación a nuestras propias vidas como creyentes en la actualidad. Alguien dijo: “Santiago empezó a ver nuestro andar Cristiano agarró su pluma y empezó a escribir”. Santiago enfatiza básicamente su carta en una fe práctica, que destaca no el conocimiento teórico, sino la conducta piadosa. 

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Representantes de Dios

Santiago 5:13-20

Como representantes y líderes del Señor, nos ha tocado estar en escenarios de duelo y alegría, donde incluso a pesar del choque propio de emociones, respondemos al llamado del Señor para atender a aquellos que sufren y los que celebran. No solo son situaciones aparentemente “sencillas” las que se enfrentan dentro del liderazgo bíblico, sino algunas que suelen ser incómodas y difíciles de afrontar; que van desde la exhortación para corrección de algunas actitudes pecaminosas, hasta el abordaje incómodo de otras que se desligan de la piedad bíblica cristiana. El liderazgo está responsablemente llamado a ir más allá del resto; incluso cuando algunos por guardar su “reputación” y evitar incomodidad callan, los ancianos están llamados a “hacer algo”, en honor a su oficio. 

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La bendición de ser mamá

Leer Lucas 1:26-56

El día de las madres es celebrado en muchos países el segundo domingo de mayo, es un día en donde se honra a las madres por el rol que cumplen en el núcleo familiar. Así como los hijos son de gran bendición para los padres (salmos 127), las madres lo son para las familias. Tienen una gran responsabilidad en el hogar que no se limita a limpiar o atender la casa, tienen una gran responsabilidad ante Dios.

El día de hoy celebramos con las madres y estudiamos lo que Dios hizo en Maria, la madre de Jesús.

Ser madre, una bendición de Dios 

Lucas 1:26-33

Partimos de una verdad innegable, todo lo bueno que podamos tener o hacer proviene de Dios (2 Corintios 3:4-6; Romanos 11:33-36); Por lo tanto, el ser madre es una gran bendición que Dios les da a las mujeres. En la biblia observamos como Dios obra en la vida de muchas mujeres estériles como Elisabet, la prima de Maria, regalandoles el milagro de concebir un hijo a pesar de su incapacidad. Sin duda alguna es de gran bendición vivir o presenciar un milagro de este tipo, que aun en estos días, conocemos de personas que han logrado tener hijos a pesar del veredicto de los médicos. María recibió la gran bendición de tener un hijo pero a un nivel diferente, recibió de parte de Dios una concepción milagrosa, mediante el Espíritu Santo; recibió el ser madre del que vendría a reinar eternamente. A Maria le fue permitido este gran privilegio por pura gracia, no fue por sus méritos sino por la gracia de Dios según declara el ángel Gabriel en el verso 30 del capítulo 1. 

Y aunque en María fue una experiencia única que jamás se volverá a repetir y que sin duda de gran bendición para ella como para la humanidad, toda madre debe saberse cómo bendecida y privilegiada cuando les es permitido concebir a un hijo, ya que para muchas mujeres, esto podría ser imposible pero para Dios no lo es; es natural dar por sentado que una mujer debería tener hijos, sin embargo, la concepción es un acto increíble donde se revela el gran poder de Dios en su creación.

Obediencia de María 

Lucas 1:34-38

En principio, María no entendía lo que el ángel le estaba diciendo, y le pregunta “¿Cómo será esto?”  (v. 34)

Después de que el ángel respondió, María contesta: 

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

Lucas 1:38

Aquí tenemos una gran lección, no solo para las madres, sino para toda la iglesia del Señor. Si tenemos alguna duda de lo que Dios quiere para nuestras vidas, seguramente no tendremos a un ángel al que podamos preguntar pero seguro podemos acudir a la Palabra de Dios y encontraremos respuestas, queda de nuestra parte si aceptar y obedecer la palabra de Dios y como María que se haga en nuestra vida conforme a su voluntad o rechazar y desobedecer lo que Dios quiere para nosotros.

Una madre bienaventurada 

Lucas 1:39-56

Dentro de la respuesta que el ángel le da a María, le dice lo siguiente:

 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;

Lucas 1:36

Y como consecuencia, María acude a visitar a su prima Elisabet, en donde recibe una gran confirmación de su parte:

Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.


Lucas 1:41-44

Respondió María recitando la palabra de Dios, reconociendo su condición como sirva (Lucas 1:47-48) y alabando a Dios por lo que hizo y es (Lucas 1:49-55).

Elizabeth le dice a María “bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.” (Lucas 1:45). Al creer, María fue muy bendecida o dichosa, con una fe genuina  obedeció a Dios. Una madre es bienaventurada cuando deposita su confianza en el Señor porque puede estar segura de que Dios siempre hará lo mejor en su vida y su familia.

Hay muchas formas de vivir la maternidad, pero sin duda, la que dejará mayores beneficios para las madres y la familia entera, será la que esté sujeta a la palabra de Dios, es en la palabra que encontramos las directrices necesarias para llevar nuestras vidas correctamente, además es sabio apoyarse en mujeres ejemplares que puedan enseñar según la biblia, la mejor manera de ser mamá.

Conclusión:

Es increíble ver el poder de Dios obrar en las mujeres a través del acto de la concepción de un bebe, estos pasajes reflejan como Dios en su soberanía, poder y gracia, le plació usar a María para traer al mundo a Jesús, recibiendo el privilegio de ser portadora de la mayor bendición que el mundo pudo recibir. María obedeció a Dios y creyó en su palabra, Dios use a las madres para ser de bendición en sus hogares, que reflejando a Cristo puedan ser ejemplos a sus hijos y esposos del amor de Dios.


Por Jesús Rivera