La Gran Comisión o Misión

Cada vez que nos preguntan,  ¿Cuál es la misión de la iglesia? La respuesta está resumida en los pasajes de la Gran Comisión en el evangelio de Mateo:

“Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y  Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”

Mat. 28:16-20 RV60

Creemos que la iglesia es enviada al mundo para dar testimonio de Jesús proclamando el evangelio y haciendo discípulos de todas las naciones. Esta es nuestra tarea; este es nuestro llamado singular y central. Pensar más allá de este mandamiento,  estaríamos desvirtuando lo expresado por nuestro Señor Jesús a sus discípulos. 

Entonces, surge otra pregunta: ¿Cómo deberíamos proclamar el evangelio y haced discípulos?

Lo primero que debemos entender es de donde viene la misión de la iglesia:

La Misión  nace del corazón de Dios

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para todos nosotros (2 Ti. 3:16). En el Antiguo Testamento  el libro de Génesis 12:1-3, encontramos el llamado de Dios  a Abram:

 “Pero Jehová había dicho a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y será bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

Génesis 12:1-3

Todo el mundo está de acuerdo que en este texto es crucial  en la historia de la redención para el gran plan de Dios. Génesis 12 entra en  la escena de la promesa de la bendición universal. Esta  promesa que ha de ser de bendición para todas las naciones del mundo. Pero, también otros lo ven como una  revelación hermosa de la misión de Dios, como las órdenes para el caminar de Abraham. Pero mientras que todos reconocen que Génesis es un pasaje clave en el plan de salvación, otros lo ven “como una parte importante en la lectura misiológica de la biblia.” Lo que quiere es que Génesis 12  revela el corazón de la misión de Dios y de la nuestra.

La Misión es mandamiento del Señor Jesús

Volviendo nuevamente, quienes deberían  proclamar el evangelio al mundo, la respuesta está en la despedida del Señor Jesús a sus discípulos ante su regreso al Padre, diciéndoles: “toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra”, de manera que  los discípulos son enviados con autoridad a predicar el evangelio en  toda parte del mundo. Así mismo la iglesia del Señor, y cada cristiano tenemos autoridad para llevar el evangelio de salvación a todo ser humano en cada rincón del mundo. Es llevar un mensaje de esperanza a un mundo que va camino a la destrucción. El Señor al final de su discurso en el sermón del monte nos recuerda, “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre monte no se puede ocultar…Así brille vuestra luz delante de los hombres” (Mat. 5:13-14). Tu familia, el vecino, el amigo y la gente de la calle necesitan de la sal y luz del evangelio.

La Misión es haced Discípulos

Una de las tareas más importantes de todo creyente nacido de nuevo o regenerado,  es dar a conocer el nombre de Nuestro salvador en cada rincón del mundo,  pues a medida que va caminando  deja  impresa la huella en cada lugar. “Id, pues, haced discípulos” es el mandamiento del Señor a  la iglesia. Es por eso que el Señor, primeramente,   comisiona a los discípulos a hacer discípulos y que sean  bautizados, y sean enseñados guardando todos los mandamientos (Mat. 28:19-20). 

Las palabras del Señor no dan espacio para poder salirnos del mandamiento. Debemos ir y hacer los discípulos. No se trata de que quieras o que tengas ganas o que pienses que eso “ya es mucho”. El compromiso no es con el hermano o el pastor o con la iglesia. Si realmente amas al Señor y lo tienes como tu Señor y salvador, el ir y hacer discípulos es algo que deberíamos  estar haciendo todos los días. Él promete estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Conclusión

Si entendemos la gran comisión es un mandamiento nacido del corazón de Dios desde el principio de la creación, si entendemos la misión que nos es dejada por nuestro Señor Jesús a la iglesia en todo tiempo y todo lugar del mundo, y si entendemos nuestro rol de discípulo. Estaremos cumpliendo la gran comisión. 


Por Ps. Jesús Idrogo

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La iglesia y la juventud en la misión

Entender la identidad y la misión de la iglesia, nos debe generar una gran responsabilidad y compromiso por lo que Dios ha hecho en nosotros; Él nos hizo parte de su pueblo, nos escogió desde el principio y nos santifica, y estas son algunas de las cosas que el Señor ha hecho con su iglesia.

La iglesia está compuesta por personas de todas las edades, y según la edad, le será más fácil o difícil ejercer ciertas funciones, es por eso que trataremos la misión desde la perspectiva del trato y función de los jóvenes.

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La identidad y misión de la iglesia

Leer 1 Timoteo 3:14-15

La Iglesia ha sido a través de los tiempos, el instrumento que Dios ha utilizado en su soberana voluntad, para manifestar su gloria y poder. Dios le ha concedido el privilegio de dar a conocer su glorioso evangelio, partiendo desde Jerusalén hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8). Dotándola de un poder sobrenatural, que ni las puertas del infierno podrán contra ella (Mateo 16:18). Es tanto, el amor que el Señor tiene por ella, que dio su vida para redimirla de sus pecados, y actualmente la santifica y purifica por medio de su Palabra, a fin de presentarse a sí mismo, una iglesia que no tenga manchas ni arrugas (Efesios 5:25-27). En el siguiente artículo estaremos estudiando la identidad y la misión de esa gloriosa iglesia escogida por Cristo.

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Misioneros con un llamado

Leer Hechos 1:8

Hablaba con un hermano que ahora reside fuera del país, y después de una larga conversación, concluimos que en el pasado, mirábamos con regocijo y satisfacción a aquellos hermanos que desde las iglesias alzaban sus manos para ir a cumplir la labor misionera fuera de nuestras fronteras; era, sin duda alguna una acción de valor y fe de parte de quienes lo hacían; pues, dejaban la bonanza y estabilidad económica que brindaba en aquel entonces nuestro país, para embarcarse en misiones que les colocarían en países con alta persecución cristiana y con mucha falencias económicas y sociales. En nuestro propio entorno, mirar a los hermanos norteamericanos dejar su país natal para adentrarse en la selva venezolana, bajo difíciles condiciones, les colocaba en una posición, donde se les veía con gran admiración y valor sin igual, y aunque, merecían tal valor, se llegó a puntos de diferenciar y mirar de manera equivocada a los “misioneros” que arribaban al país de otras naciones y a los que también se enviaban desde Venezuela a otros lugares del mundo, como los que tenían la responsabilidad casi exclusiva de cumplir la misión.  “La misión es para todo creyente”, reiteró mi amado hermano en medio de la conversación telefónica, en conexión con lo que en Mateo 28 y Hechos 1:8 se revela, ya que todos aquellos que han sido habilitados con el poder del Espíritu Santo, serán guiados, ayudados y dotados con las herramientas y medios necesarios para cumplir con la tarea encomendada.

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